martes, 15 de diciembre de 2009

Muñeca de poesía

Foto: Paloma Álvarez
A Paloma Álvarez

Muñeca de poesía oscura, vuela
insegura al mar de tu cintura
y vierte en mi lecho la cordura
de tus letras hundidas en panela.

Tatuando en mi eco la gacela
de tu sombra, olvido la tortura
de una vida, desnuda de ternura
sin tu sonrisa -brisa- de canela.

Quítame el vestido de madera
y róbame el último suspiro
de infanta -llorona- sin cofradía.

Déjame dibujar en tu cadera
de olivos las alas de suspiro
que albergan al sol de otro gran día.


jueves, 10 de diciembre de 2009

Feliz cumpleaños Mr. Vegas

Con efecto retroactivo, al buen Nacho Vegas que este 9 de diciembre ha cumplido los 35
Convite
a don Ignacio González vegas

¡Esa voz de juglar no es humana!
Se va -rumbo al sol- por el camino,
robando el acento vespertino
tatuado en el vino sin mañana.

Un poeta de guitarra asturiana
que camina en mares sin destino,
cantando al gigante por molino
un chansón con pasión tras la persiana.

Treinta y cinco zumbidos que requintan
inviernos enjaulados en sotanas
-paganas- de oscuras tentaciones.

Miss Carrusel y Cat Face le cantan
la balada sin cuerdas a sus canas
desnudas que descorchan corazones.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

La danza de los Chaneques



Comparto un video que Mikael (de Chile) realizó sobre un cuento que hice hace algunos ayeres. Se llama 'La danza de los chaneques'


EL autor del video:

Mi primer relato de horror. Es un demo pensando en la elaboración de material más producido. Me demoré 40 minutos en hacerlo usando Audacity y Kdenlive, ambos para linux.

Soy consciente que tiene errores de lectura y que la presentación puede ser mejor, pero de todas formas los invito a opinar constructivamente sobre esta primera prueba de audio.

El texto original se puede encontrar en http://eliseodelalquimista.iespana.es...

Puedes descargar la música original de la página de sus autores en http://www.jamendo.com/es/artist/logan

Salu2!

Mikael

martes, 8 de diciembre de 2009

Tuchtlán una noche más

Foto: Ruikza Red
¡Con tanto calor pierdo la cordura!
Al gañote voraz -de sed fundida-
le invade el ansia de bebida
con cuello de espuma inmadura.

Con tanto mujerío con la cintura
vecina al candor de mi hundida
Infancia ¡pierdo toda la movida!
Fútil mi celibato sin locura.

Con tantas hermosuras desvestidas
por el sol de lujuria, no hay duda
que me vuelvo un poeta sin goletas.

Entre las minifaldas y bebidas
espiritosas pierdo la cornuda
duda y desempaco las maletas.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Maldita Afrodita



Encuartelo palabras y rumores.
Romántico: me guardo los piropos
con destino al puerto de amores
perdidos en la sábana del tiempo.

Mi letra no motiva los rubores
clandestinos de cómplices con cuerpos
adornados de pasión y sudores.
¡Maldita Afrodita rompe trompos!

Mi voz afina coplas transitorias
que ya no causan ecos en tu risa.
Maldito tedio: vórtice de celos.

¡Ahora regalemos utopías!
A la tristeza, llévame con prisa.
Maldita Afrodita sin anhelos.


viernes, 4 de diciembre de 2009

¡Feliz cumpleaños Cindy!

Contigo son las fiestas

El día de hoy, contigo son las fiestas,
guirnalda de frambuesa colorada.
Veinte lunas en tus pecas coquetas
que alumbran tu piel inmaculada.

Fuiste la paradoja con respuestas
a la noche añil, alborotada
de estrellas borrachas, con crestas
al norte de mi fe abandonada.

Veinte lunas embisten tu cintura
de niña, con la falda recortada
por la tijera fulana del sueño.

Esta noche contigo la ternura
vuelve a claudicar enamorada,
canciones en la cuna del empeño.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Amistad en verso

Amistad en verso se llama nuestra relación de tintero. Yo, en la verbena de un lugar cualquiera y tú, rimando panegíricos con guiños perversos.

Mientras el mundo se derrumba y el filo de lo cotidiano corta lo blando del pasado, yo me encuentro escribiendo esta carta en correspondencia a los sonetos que nunca he olvidado.

Flor de ornato en el hastío fulano, jerez de brío en mi vejez adelantada, aliento en métrica simétrica. No me dejes sin el ruido de tus pasos en la calaña de mi prosa.

Tira un dardo a la luna para dormirla y robarle la cintura. Esta noche no quiero ser de ninguna, sólo quiero a mi mujer. Pero esta vez no quiero pleito con eco sin voz ni sustantivo, no me dejes volver a creer ni me pidas amor en retroactivo.

Amistad en verso entre dos que apenas conocen su voz y saben más de lo incorrecto de su letra que las veces que han perdido un amor en el rumor de la caleta.

Cuando el fin del mundo venga a cobrar los gerundios de artificio me encontrará estudiando y esgrimiendo una minuta para mandar al diablo con cariño a todos los hijos de puta que se han reído de mi amor correspondido.

No me canso de escribirte para no dejar de leerte en las noches de exceso y weekend bajo el cerezo de otoño. Para no perder ripio a mi lado más ñoño, que enamora a todas menos al corazón de mi señora.

Ya no hay espacio en el inventario de mis derrotas. Quisiera al menos ganarle la partida al tiempo y dormirme con la aurora para despertar por la noche y refugiarme en las Jitanjáforas que haces sin perder los reproches.

Este cielo sabe a todo lo deseado, esta tierra tiene hambre de tus pies, no me dejes en silencio cuando todo lo que quiero es gritar con rima al desierto que quiero volver a empezar sin los grilletes del pasado.

Amistad en consonancia esta vez no hay sonrisas ni abrakadabra que descorra el velo de mi voz ante la soledad enamorada.

¿Me cuidarás cuando yo, cuando tú, cuando nada?

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Esa noche no tuvo mañana

Vivía los sueños prohibidos en las camas rentadas que nunca le pidieron más que la moneda fraccionaria. Perdía el dinero en los casinos y el alma en las botellas de vino que vaciaba con la elegancia de los libertinos.

Paria en su propia vida, le ganó el hastío y la rutina de sobrevivir con el mínimo de marmaja.
Decidió que la vida ya no era lo que esperaba y guardó un revolver en su chamarra de piel. Enterró sus libros de alquimia y empacó su traje más fino para usarlo de mortaja.

Fue al cabaret a perder la castidad por última vez y no reparó en invitar las rondas de tequila para evitar la sobriedad a todos los de la fila. No tenía nada que dejarle al mundo, tan sólo un par de versos amarillos y un par de botas que nunca buscaron su destino.

Bailó con la Madame el último tango de enamorados, apostó con el mariachi el corazón y guardó sus pecados en el violín viejo y desafinado.

Esa noche no tuvo mañana, harto de estar harto se acostó con la última dama que escupía versos con pólvora y sus besos mataban.

Esa noche no tuvo mañana, su último beso fue una bala.

martes, 1 de diciembre de 2009

Feliz cumpleaños Jazz


Por ese momento adecuado cuando éramos fanáticos, por esos dibujos que nos aproximaron, por esos años que nos descontó Baires, por todo lo demás... también.
¡Feliz cumpleaños Jazz!

lunes, 30 de noviembre de 2009

Chicas poetas

Un beso en las manos de las chicas poetas que bajan braguetas con la simetría de sus letras. Que llaman al pan, pan y al deseo, cariño.

Guarda compostura, no hace falta un cura, sólo noches que tachar.

Paga el hospedaje, vino, nicotina y una rosa con espinas que corone a las meninas que no saben defraudar.

Un beso en las lenguas de las chicas poetas. Si las besas, no sabrás discernir entre todas esas bocas que besaban como locas sin dejar de escribir:

Poemas de cuché en las noches de sobra, rimas de artificio, juramentos libertinos que no pueden faltar. Ditirambos a la luna que no sabe perder ante los ojos de ninguna que no sepa brillar.


Guarda compostura, no hace falta un cura, sólo tiempo que ganar.

Un beso en las mejillas de las chicas poetas que te guían la mano solitaria con sus tres tristes rimas que dicen más de lo que Playboy podría opinar.

Yo que me acomodaba en escombros de miseria y ecos de rutina no sabía que perdía noches de lujuria en los juegos de las chicas que escriben versos olvidando la propina.

Guarda compostura, no hace falta un cura, sólo una ronda de pecados a guardar.

Un beso en las tetas de las chicas poetas que son más geométricas que cualquiera que vaya por tierra teniendo alas fonéticas para volar.

Ya no me importa si mi dama busca otra cama, que se fue con la intención de abusar de la artemisa. Sólo quiero ir a misa con la chica que costuró lo mejor de mi apellido en su falda de novicia.

Guarda compostura, no hace falta un cura, sólo dos que sepan jugar el corazón en silencio y con locura.

Un beso a las chicas poetas por enlutar con letras a las noches sin consecuencias.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Lo que queda de mí

Entre todas las mujeres tenías que ser la menos embustera en amor a cuentas corrientes. Yo que nunca he buscado el romance en la cordura, me perdí en la prosapia de tu lengua sin costura.

El derroche de palabras en tu honor me dejó un doctorado cursi y simplón que he colgado en la cremallera que antes fue el juego de quita y pon sin censura. Ahora apenas puedo escribir tu nombre acompañado de algunas palabras borrachas en el polvo de los coches.

Te llevaste todo menos los borceguís de lana que tanto me apasionaban cuando los rimabas con tu vientre envuelto en llamas.

Te diste a la fuga a mitad de un suspiro mientras yo cocinaba los besos para el desayuno después de una marejada de rasguños encadenado en la cama.

Lo que queda de mí será donado a las otras, que no reparaban en completar las palabras cuando te olvidabas que yo también necesitaba frases de amor en la madrugada.

Lo que queda de mí será el despojo de un camaleón que aprendió a convertirse en tus sueños cuando ya estabas de musa enamorada en camas sin dueño.

Lo que queda de mí será el recuerdo burlón de un corazón sureño.

viernes, 27 de noviembre de 2009

martes, 24 de noviembre de 2009

Tu silencio y el mio

Saca tus maletas y guarda lo menos indicado, en el viaje que tengo planeado no hace falta más que mis labios y tu cintura. Pierde el miedo a quedarte enamorada que yo no soy de los que usan tú antigua morada tan solo para obviar la calentura.

No lleves botas ni ropa. No te servirán de nada si estamos toda la noche platicando sobre el rastrojo de una cama alquilada.

No olvides la llave de tu castidad impuesta y si traes el licor de frambuesa no respondo si comienzo con la poesía francesa. No olvides el jabón y las burbujas para espantar a las brujas de la vida moderna.

Puerto de caricias, muñeca de marfil, nadie tiene por qué saber lo que pasa entre tu silencio y el mio.

Dirás que dormiste temprano y yo diré que el tiempo se fue volando en papeleos y mandados.
Nos veremos en el rincón de siempre. Donde no existe el pasado y el futuro no es la extremaunción que dejan los votos y los anillos en liquidación.

Vamos a quitarnos la melancolía de una sobriedad a lado de parejas aburridas y preocupadas por enlutarnos ante sus manos amantes que juegan como nosotros al orgasmo sin soledad y con chistera.

Al final hogar dulce hogar sin huella de esta querella de cama ajena al sol de la mañana.

lunes, 23 de noviembre de 2009

El fantasma de la madrugada

Diario de navegación del capitán Espada Oxidada


Una noche sin estrellas jugaba a contarme las canas, las penas por amor perdidas y en todas las veces que pensé en limarme las venas. Entre la pereza y el hastío decidí dormirme deseando despertar un poco menos vivo. En ese momento se apareció el fantasma de la madrugada que llevaba por nombre: Camareta, antiguo tripulante de esta embarcación ambulante.

El espectro tenía la mirada triste y bebía arena en una botella de ron.

-¿Qué pasa Camareta? Te ves como me siento.

-El cielo no es lo que esperaba -respondió-. Al principio te lo pintan tan barroco y romántico pero en realidad es burocrático y rompe con la semántica poética que enseñan los abuelos.

Waildes!* Yo que esperaba morir para dejar de sufrir en esta vida y resulta que la otra es igual de aburrida.

Camareta bebió un largo trago de arena.

-No, capitán Espada. No todo es tan horrible en el otro horizonte de la vida, el Infierno es todo lo contrario a lo que acabo de referirle. Hay ciencia, arte y poesía.

-¿Y qué diablos esperas, cabezota?

-No es tan fácil capitán, el diablo se ha vuelto resabiado y ya no deja entrar a los piratas porque dice que somos los más humanos del planeta.

-No todos tenemos la suerte de nacer poetas. Camareta, puedes seguir en este barco que antes fue tu hogar y tu lugar de trabajo.

Anécdota
Camareta -en vida- era tan guapo que ninguna dama digna de la santidad podía resistirse a su encanto. Una noche cualquiera, un grupo de sirenas llegó a enamorarlo con una extraña canción. Lejos, muy lejos de todo, las ondinas devoraron su cuerpo y con sus huesos construyeron joyas para verse mucho más hermosas.



Noche
Camareta seguía bebiendo arena.

El fantasma conservaba la imagen de un chico de 20 años, esa edad tenía cuando pasó a supuesta mejor vida. Pero su apariencia estaba por completo sumida en una depresión aún más aguda que la mía.

-Pero capitán, este barco ya no tiene dirección.

Cuando dijo eso, me levanté y me sacudí el jubón.

-¡Camareta! Dime donde están tus sueños y tendremos rumbo de nuevo.

El fantasma de la madrugada sonrió y me dio una botella de ron marca ‘Paraíso’

-Bebamos hasta encontrar el destino.









*Waildes es una palabra piratesca que se usa para designar algo que es muy salvaje.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Guarravisión

¡Un autógrafo guarresco!

Esmailín Alot volvió a brillar en ojos extraños


Lo conoció en la fiesta de un amigo en común. Ella se encontraba sentada en una mesa bebiendo vino tinto cuando él se apareció. Estaba borracho y tenía una pinta extraña que no encajaba en la ciudad donde se encontraban.

El chico fue a saludar a gran parte de los invitados y principalmente al festejado. Tomó asiento en una mesa donde se encontraban algunos de sus colegas que le recibieron con algunos abrazos.

Esmailín tenía una sensación rara. Sentía una atracción mundana por aquel extraño vestido de negro. Tenía un aire encantador a pesar de la cara de sangrón.

Comenzó con las averiguaciones y le dijeron que se llamaba Eslogan y que tenía por oficio las letras y el alcohol.

Esmailín apagó el cigarrillo que tenía entre los dedos y en una servilleta comenzó a escribir algo con letra apresurada, al terminar le pidió de favor a un mesero que le llevara la nota al caballero de negro quien luego de leer el mensaje y sonreir como sólo Malicia puede hacerlo, se colocó los anteojos y buscó a la dueña de esa letra imperfecta.

Esmailín bebía de su copa y veía como Eslogan recorría a los invitados tratando de encajar el rostro en aquel extraño mensaje. Cuando posó sus ojos sobre ella se detuvo un instante y siguió la búsqueda hasta que se decidió por guardarse la servilleta y pedir otra cerveza.

La remitente sacó otra servilleta y escribió un nuevo mensaje que nuevamente sería entregado al caballero de negro pero por otro emisario.

Esta vez, la reacción fue más graciosa, pues vio como las mejillas del chico se pusieron coloradas y fue la burla de todos sus camaradas. Con una sonrisa apenada comenzó a escribir algo en una nueva servilleta y pidió al mensajero que se lo devolviera a la misma dama.

El mensaje decía:
“Después de todo, conocer tu rostro rompería el encanto”.

La pequeña bromista prendió un cigarrillo y se puso a recordar que esa misma mañana le había dicho lo mismo que decía el mensaje a su novio y éste simplemente le puso una cara aburrida y le pidió que cerrara con fuerza la puerta al salir.

Envió una nueva servilleta repitiendo toda la parafernalia y en seguida llegó la respuesta:
“Sufrimos del mismo problema”.

Esmailín suspiró y lo vio con cautela. Se preguntó el porqué lo familiar rompe con lo espectacular y hasta le quita la pleitesía a la poesía.

El siguiente mensaje sería para pedirle el número de celular. Al obtener respuesta se despidió de sus colegas y se fue sin voltear a ver a su extraño.

Desde esa noche, los mensajes que antes eran menospreciados fueron enviados a otros espacios. En otros ojos consiguió caricias y otros labios le pintaron sonrisas.

Desde esa noche Esmailín Alot recuperó su poesía y se acostó temprano para enviar misivas a su extraño sin olvidar las dos palabras de rutina al novio de años que sólo daba un timbre de enterado.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Reflejo

El desierto de agua me había hecho perder la cordura y no sabía si lo que veía era mi reflejo en las aguas del mar del tiempo.

Un monstruo flotaba en las aguas pasivas de un mar somnoliento. En sus tentáculos habían restos de marinos devorados y momificados con el bálsamo salino del viento.

Los esqueletos flotaban como bailando al ritmo de las olas en silencio.

Hace meses que mido las horas contando las lágrimas oxidadas en mi espada sin brillo. Hace meses que ya no distingo los sueños de la realidad. Si es que aún tengo cordura en lo que veo y creo con sinceridad.

Aquella aberración tenía un olor fétido y era del color de mis pesadillas.

Miedo, sentí miedo de averiguar que en realidad veía mi reflejo, que en realidad estaba frente a frente con el estado decadente que me habían dejado los años de naufragio en un mar indecente.

Me tocaba el rostro y las extremidades para saber si lo que veía correspondía a lo que sentía pero mis manos habían perdido el tacto, no reconocían lo que tocaba.

¿Aún hay vida dentro de mi cuerpo?
¿Cómo sé si no estoy muerto?

El barco siguió la dirección del viento y aquella extraña cosa se perdió en el horizonte. Nunca supe si lo que había visto era mi reflejo en las aguas del mar del tiempo.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Sucede que perdí el norte

Sucede que perdí el norte y ya no encuentro destino que me pueda aficionar. Seguiré el sendero que sugiera el viento, no haré más preguntas ni buscaré miradas absurdas que prometan felicidad. Guardaré silencio en todo momento hasta que mi lengua olvide
pronunciar las palabras que tantos tormentos me han sabido procurar.

Los albatros que guiaban mis pasos se han perdido en oriente. Quisiera al menos saber si aún me sobra corazón para luchar contra las tormentas y los monstruos que vencía cuando las estrellas sabían brillar, aún contra corriente.

Voy a tirar todas mis cosas al mar y desnudo seguiré viajando hacia ningún destino con la certeza de no hallar jamás lo que había imaginado.

Ésta pluma, antes, sabía escribir con alegría, ahora la tinta es tan amarga como el vinagre que llevo por sangre, ahora es tan amarilla como mis dientes bañados en nicotina.

Sucede que perdí el tiempo trazando rutas que al final me llevaron al mismo lugar de siempre. Ya no quiero navegar en esta latitud que sólo sabe de oscuridad y esclavitud. Estoy harto de esperanzas paganas y de una fé que ya no mueve montañas.

Moriré en medio de la deriva continental, del viaje de Ícaro al sol, del corazón delator. Moriré solo, pero seguro de haber intentado llegar al tesoro que nunca existió.

sábado, 14 de noviembre de 2009

En el Justwine (solovino) de madrugada

Ángel, Daniel, Daniela y Luis
Solovino.
Después de coincidencias surrealistas y bailes de coxis excéntricos: una foto azucarada.



Así estábamos de nebulosos.





viernes, 13 de noviembre de 2009

Lo conoció en un concierto de rock ‘n’ roll

Foto: Paulyna


Ella lo conoció en un concierto de rock ‘n’ roll a mitad de la canción perfecta.

Aquel caballero de gafas oscuras resaltaba entre la multitud por su sonrisa perfecta, su ropa correcta y la pañoleta coronando su extraño peinado.

Ambos escuchaban con la misma pasión aquella hermosa canción.

Luchó contra una marea de cuerpos excitados y gritos conmocionados. Navegó en los mares de sudor y saliva hasta que llegó a lado del amor de su vida.

No dejaba de observar aquellos labios rosas que florecían con la sonrisa más deliciosa.

Ella deseaba tanto abrazarlo y perderse en el aroma de su cuello. Decirle que era el hombre más hermoso de la noche y que su cuerpo moría por darle hospicio sin cobrarle el servicio ni la propina.

Pero se conformaba con hablar con sordina.

Quería contarle que su novio ya no sabía hablarle con ese aire galante, que había perdido el don de la caricia de corazón y que de pronto las amigas eran las musas de compañía de aquel gran cabrón.

Él podría ser el nuevo dueño de su alma, su tiempo, su amor, su cama. Pero el concierto terminó y en un descuido de atención aquel chico se ahogó en la marea de estupor.

A la salida el novio cabrón la esperaba para llevarla de nuevo a su mansión.

Mientras aquel fulano le repetía lo absurda que era la vida a su lado, ella estaba en la luna, pensando en el chico de extraño peinado.

Ella lo conoció en un concierto de rock ‘n’ roll y jamás lo ha olvidado.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Basta

Basta de perder el encanto que tanto me alegraba las noches sin dormir. No quiero llegar a casa y encontrar a una mujer que ya no me pinta sonrisas cuando se pone a escribir.

Basta de cambiar tus cariños por esos guiños aburridos que no me causan emoción. Temo encontrarme con las alas que, escondí, para no huir de ti después de alguna absurda discusión.

Basta de esas caricias sin alcurnia de suspiros que inspiran tan sólo interrogantes de lo que ocultas en el clóset o debajo del colchón.

Tus anteojos ya no me inspiran a dibujarte en servilletas, tus cabellos lacios no son motivo de ilusión y tus pasos ya no suenan a tambores que redoblan en mi corazón.

Guarda las promesas que firmé con los ojos vendados y grilletes en los pies. Llegará el día en que hagas lo mismo con algún patán: cuando él te olvide como me olvidaste a mí, sabrás porqué en tantas noches aprendí a sufrir.

Nunca fuiste muy brillante y lo interesante se perdió, ahora quiero un momento en calma para olvidar mi frustración. El ego perdido es más letal que la guerra, el clero, el gobierno y el puto reggaetón.

León Colomo Tushi






¿Es mi imaginación o se volteó con asco después de haber visto mi foto?

martes, 10 de noviembre de 2009

La mirada disecada

Nurieta adoraba los ojos de Carlota por tener el color del mar. Se pasaba la noche besando el rostro de su amada acomodando palabras de amor hasta el final de la madrugada.

En ciertos días le encantaba acurrucarse entre sus piernas a beber la sangre juez y parte de la rutina de ser una dama.

Nurieta adoraba los ojos de Carlota porque al reflejarse se veía más blanca de lo que era, sus cabellos rojos parecían fuego y sus senos pequeños perdían el límite de los sueños.

Fabricaba esculturas con su cabello, inventaba planetas con su nombre y desvirtuaba a la luna por no ser tan dulce como ella.

Nurieta tenía la edad de las niñas y Carlota poco le faltaba para ser una vieja, pero su amor no conocía esas distancias que se miden en años y se cuantifican con canas.

Los ojos de Carlota sabían mirar sin desviar la mirada, sabían desnudar a las niñas sin ser despiadada.

Las dos sabían curarse la soledad incluso en las mañanas.

Nurieta adoraba los ojos de Carlota por ser los únicos testigos de sus alas rotas, de sus piernas chuecas de sus tetas cortas. Por adjudicar simetría a una fisonomía que apenas comenzaba a lidiar con la mutación de su anatomía.

Cuando se volvió mayor, su amada apenas caminaba. Se volvió abuela la mujer que tanto amaba.
Nurieta adoraba esa mirada que –a pesar de todo- besaba al culminar la mañana.

Carlota murió y Nurieta jamás volvió a sentirse enamorada.

Desde entonces, todas las noches limpia el frasco donde descansan esos ojos que tanto adoraba.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Culebras en el cielo

Hay culebras en el cielo y se arrastran con maldad:
Yo me creo tus mentiras si las dices con bondad.
Sigo tus pasos aunque pierda dignidad, busco el escondite de tus miedos para justificar mi sobriedad.

Hay culebras en el cielo y se arrastran con maldad:
Tengo filos, tengo balas que te quiero mostrar.
Esta noche no busca suspenso ni guarda miedo en su vanidad. Habré de verte muerta mucho antes de cenar.

Hay culebras en el cielo y se arrastran con maldad:
Ese malhumor ya no lo puedo tolerar.
No llegarás a casa a dormir, las culebras te advirtieron de los filos de las balas y que puedes morir.

Hay culebras en el cielo y se arrastran con maldad.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Mi pequeño tributo a Cindy, put your boots on...

"Y mi señor me brinda amor seguro;pero al decirme ayer cuánto me adora,tembló mi corazón, como al conjuro,de "quien cayó en la guerra", al pie del muro,y que es feliz ahora."

-Allan Poe

viernes, 30 de octubre de 2009

Mi pequeño tributo a Mariona Aupí, parece mentira se convirtió en un pez.



"Pero pienso en aquel tu afán de deshumanizar la vida, y mira a los demás. Lo que para ti era un simple juego de ingenio era para ellos dolor, operabas sobre carne viva. Y no viste la locura de María, ni el hambre miserable de Samy, ni siquiera la tragedia pueril de ese pobre Fantasma que tenía miedo de su propia sombra y se moría de fe por los desvanes.”
-La sirena varada, Alejandro Casona

miércoles, 28 de octubre de 2009

Insano

On the rocks

Amigos (segundo día de festejo por mi 26 aniversario)

Tengo un carácter arácnido y siempre busco lugares apartados y solitarios para descansar de lo cotidiano. Muy pocas personas lo han entendido pero las que se han quedado conmigo son los que podría llamar amigos.

Tengo pocos, pero con ellos, podemos construir planetas, derruir galaxias y componer al mundo -al menos- mientras dura el vino y la nicotina.

Sólo los amigos comprenden la humanidad de los amigos.

Los que tengo han sabido comprender que a veces no existo, que mi personalidad exige un poco de claustro para ordenar la imaginación que me atormenta. Al volver, ellos me reciben con los brazos abiertos, una sonrisa y algunas perversiones y delincuencias para curar el alma y enmendar el tiempo perdido.

En esta foto me acompañan dos de ellos y estoy seguro que hasta el día en que termine por rendirle cuentas a la peor de las suertes… ellos estarán ahí conmigo.

Gracias Héctor y Ángel, el mundo aún aguarda nuestros pasos.

sábado, 24 de octubre de 2009

Vispera de resplandores

IV

Rosalía caminaba viendo a sus pies, la misa había terminado y podía irse en paz. Sentía que su cuerpo nuevamente estaba purificado y que Dios le había perdonado esos pequeños pecados de lujuria que no podía evitar.
Compró un ramo de rosas y se encaminó rumbo a la casa en ruinas de doña Francisca.
Al llegar la encontró repleta de imágenes religiosas y crucifijos que la gente había colocado para alejar a los malos espíritus.
Sentía una extraña nostalgia por esa casa destruida por el miedo. Subió las escaleras y llegó al famoso balcón. Todo el pueblo sabía que allí podían encontrar a la vieja sentada en su mecedora viendo al cielo y sonriéndolo a la nada.
Aún quedaban algunos vestigios de la anciana: vidrios rotos, trapos, zapatos y debajo de unas piedras estaban sus anteojos completamente destrozados. Rosalía los levantó y los colocó sobre sus ojos esperando ver fantasmas pero sólo vio un paisaje distorsionado por los cristales rotos.
El pueblo había cambiado bastante desde esa última vez que Rodolfo le había desnudado el cuerpo y el alma.
En un año todo parecía tan diferente y sin embargo nada había cambiado.
La tristeza le había eclipsado la belleza. Los rasgos españoles que había heredado de su madre y sus ojos claros ya no eran los de antes.
Por alguna razón presentía que no viviría mucho tiempo.
-Ojalá te hubieras quedado esa noche –dijo en voz alta
Rosalía estaba a punto de casarse con un millonario amigo de su padre. Provenía de la ciudad de México y le había advertido que en cuanto se casaran se la llevaría de ese pueblo embrujado.
Eran sus últimos días en Comitán.
Nunca había hablado con doña Francisca pero sabía el inmenso amor que Rodolfo sentía por ella. En ese balcón se sentía muy cerca de él. Era al único hombre que había amado y al único que amaría por el resto de su vida.
Se sentó en la mecedora.
Recordó cuando le llegó la noticia de que habían encontrado en el balcón de “La bruja” un esqueleto repleto de claveles sentado en esa misma mecedora. La gente se arremolinaba para verlo. Se persignaban y le dejaban escapularios en los pies. Las autoridades llevaron la osamenta al cementerio sin hacer más comentarios. No hacía falta explicar nada. Todos sabían que los San Cristóbal eran gente de brujería.
Nadie supo sobre el paradero de Rodolfo y Rebeca. Jamás volvieron a su casa después de esa cena con su nana. Muchos decían que los habían matado, otros decían que una jauría de perros los devoró con todo y huesos.
“Sólo Dios Sabe”
Poco a poco se dejó de tener noticias sobre el viejo Apolinar. Rosalía como muchas personas pensaban que el viejo ya había muerto pero nadie se atrevía a averiguarlo.
Mucha gente se fue del pueblo y las que se quedaron omitían cualquier cosa referente al tema. Con el tiempo crecía el número de cruces que ponían en las calles para la protección de las casas. Decían que La llorona había llegado al pueblo.
“¿En dónde vamos a parar?”
El día estaba nublado y la lluvia no tardaba en llegar.
Rosalía se acomodó en la vieja mecedora y comenzó a soñar con claveles.

La fiesta de la muerte



Mariona parece un ángel.

viernes, 23 de octubre de 2009

Laku Noc´

Duermo y sueño monstruos
te espero y llegan monstruos
te olvido y es monstruoso.

Todas las espinas que han buscado guarida en mi piel han formado un ejército y han perforado a mi corazón. Nunca fui bueno para sacarlas, nunca creí que fuera necesario.
Ahora te veo y veo a un monstruo.

Vispera de resplandores

III

Rebeca había llegado temprano con algunos víveres para ayudarle a doña Francisca a preparar una cena deliciosa. Ella había aprendido a cocinar viendo y ayudando a su nana. Estar ahí con las manos llenas de comida y en medio de olores deliciosos le hacía remontarse a su infancia.
Doña Francisca estaba contenta. Ver el resplandor es algo que esperaba desde hacía mucho tiempo. Tener sus facultades no era tarea fácil, muchas veces había deseado la muerte.
Rodolfo aún no llegaba.
En cada lugar al que iba siempre tenía a alguna dama esperando por él. Además de atractivo tenía una facilidad de palabra que ya la hubiesen querido muchos de los poetas de entonces.
Esa tarde había terminado de trabajar temprano y se había quedado con Rosalía, la hija de uno de los rancheros más importantes de la región.
Rodolfo se estaba vistiendo y ella comenzó a morderle el cuello.
-Quédate esta noche, por favor –le gruñó Rosalía- . Siento que tengo al diablo en el cuerpo, la lujuria no me deja en paz.
Rodolfo se acomodaba las botas. Estaba preocupado, ya se le había hecho muy tarde.
- Ya no puedo, mujer. Es muy tarde y tengo que ir a ver a mi nana.
-¿A la bruja?
Rodolfo se levantó con mucho ímpetu acomodándose el chaleco.
-No le digas así, pendeja.
Rosalía comenzó a retorcerse de risa entre sus sábanas.
-Vístete –masculló Rodolfo- el viento está muerto, puede hacerte daño.
-Más daño me hará quedarme sola. No me vayan a robar… a ver a dónde consigues a otra “pendeja”
Rosalía ahogó una risita coqueta en su almohada. En ese momento escuchó al caballo de Rodolfo alejarse velozmente.
-¡Pinche cabrón!
No le quedó más remedio que dormirse mal humorada.
Rodolfo llegó justo a tiempo. Estaban sirviendo la mesa y los olores deliciosos le estimulaban más el hambre.
-Mucho trabajo Rodolfo –dijo sonriente doña Francisca guiñándole un ojo- que bueno, hay que darle gracias a Dios.
Rodolfo se sonrojó y asintió con la cabeza.
La cena había transcurrido en calma. Rebeca había llevado una buena botella de vino que le había regalado Alberto y el conejo les había quedado delicioso. Comieron hasta no poder más. Charlaban amenamente recordando viejos tiempos.
Muchos espectros estaban felices merodeando la botella de vino. Amaban ese olor y la vieja lo tomaba haciendo muecas de placer para burlarse de ellos.
-¿Qué va a pasar con tu hermano? O mejor aún ¿Qué le va a pasar a la gente que vaya a quemar la casa de tu hermano?
-No lo sé. Seguro Apolinar ya lo sabe, él lo sabe todo. Puede hacer cosas muy malas contra ellos, contra sus familiares. Ya está muy viejo pero aún es fuerte. La magia de Apolinar me puede engañar, es más poderosa que la mía.
Pero la gente no debe temer y si van a ir a enfrentarlo me da mucho gusto. Dios siempre está con nosotros y también hay difuntos buenos que seguro los van a apoyar.
-Con razón la gente les tiene tanto miedo –dijo Rebeca que por cierto presentía que esa noche no iba a poder dormir.
-Yo misma viví con mucho miedo. En casa de Apolinar me acostumbré a dormir de día porque la noche era my peligrosa, estaba llena de sombras y si me dormía me lastimaban. A veces mi ángel no podía detenerlos a todos.
En las noches de octubre llegaba un señor muy viejo y elegante. Se encerraban horas en la biblioteca. Una de esas noches mi ángel apareció llorando y me dijo que tenía que irme de esa casa. Que me fuera con Romelia, que ella tenía la luz de Dios y que no me pasaría nada a su lado.
El día que me escapé había un perro muy grande en la puerta. Me veía muy feo y juro que me sonrió.
Algo me dice que era Apolinar…
Rodolfo y Rebeca sintieron un miedo profundo.
-Dios nos guarde a todos –dijo Rebeca-. Pero no entiendo por qué nunca te buscó.
-¿Y para qué me iba a querer el cabrón? Sólo le estorbaba, además ya estaba metido en cosas muy oscuras. Sus prioridades ya estaban fuera de toda razón. Y la verdad es que nunca le importó mucho lo que yo hiciera de mi vida.
Doña Francisca se levantó y sacó su botella de aguardiente y se sirvió un vaso. Rodolfo aceptó gustoso un vaso.
-Que bueno esta esto, lo hace un viejito que vive muy cerca de acá. A nadie le queda tan bueno como a él.
Rodolfo hizo una mueca de ardor, el aguardiente le había raspado la garganta y todos echaron a reír.
La vieja sacó un cigarrillo y lo prendió, nuevamente fue Rodolfo quien le aceptó uno. Fumaban en medio de la tranquilidad de la noche. Doña Francisca tenía una mirada perdida y nostálgica.
-Nanita… -¿Cuándo va a pasar lo que va a pasar?
Rebeca había hecho la pregunta con la cabeza agachada y la voz quebrada. Doña Francisca la observó por unos segundos y sonrió.
-Un día de estos a la hora de Dios.
Se despidieron con mucho cariño y prometieron que irían a verla la noche siguiente. Le llevarían algunas vestidos de novia para que le ayudara a Rebeca a escoger el más bonito. Recogieron la mesa y acomodaron la basura. Los hermanos se subieron a su carruaje y doña Francisca los despidió desde su eterno balcón en el oriente de su casa.
La tranquilidad de la noche estaba acompañada por el sonido de los grillos. Doña Francisca se sirvió otro vaso de aguardiente y se sentó en su mecedora.
Al otro lado de la calle pudo ver una enorme sombra que la veía fijamente.
Era un perro y se reía con ella.

jueves, 22 de octubre de 2009

Mi pequeño tributo a Nacho Vegas, Como los erizos, ya sabéis.


"Como los erizos, ya sabéis, los hombres un día sintieron su frío. Y quisieron compartirlo. Entonces inventaron el amor. El resultado fue, ya sabéis, como en los erizos.¿Qué queda de las alegrías y penas del amor cuando éste desaparece? Nada, o peor que nada; queda el recuerdo de un olvido. Y menos mal cuando no lo punza la sombra de aquellas espinas; de aquellas espinas, ya sabéis."

(Luis Cernuda - Donde habite el olvido)

miércoles, 21 de octubre de 2009

Vispera de resplandores

II

Se despertó a eso de las 7 de la tarde y se puso a limpiar su casa. Era muy meticulosa en esas labores. Se tomaba todo el tiempo del mundo para quitar una mancha o para alcanzar una maraña de polvo en el techo. Tantos años de sirvienta le habían formado un estricto deber de limpieza.
Terminó sus labores a las diez menos cuarto y la noche refulgía esplendorosa sobre el pueblo que trataba de dormir pese a los murmullos cotidianos de la noche.
A doña Francisca le dolía todo el cuerpo, los años y la artritis le impedían tener una vida activa en noches frías. Algunas veces tenía que tomarse unos vasitos de aguardiente para entrar en calor. Algunas veces se le iba la mano y terminaba borracha, riéndose a carcajadas con sus amigos los muertos que por alguna razón amaban el olor a alcohol.
Sacó una botella de aguardiente y se sirvió un poco en un vaso.
"Sólo un vasito, sino..."
Con esmero y cuidado comenzó a sembrar violetas en unos vasos de plástico que había convertido en macetas.
A lado de ella estaba sentada Romita viéndola paciente en sus labores.
-Hay Romita, estás hojitas nomás no quieren pegar.
-Deja eso, Panchita –así le decía Romelia- ahí vienen tus niños.
En ese instante llamaron a la puerta. La vieja se limpió las manos con su delantal y le sacó la lengua a Romita. Ella frunció el ceño y desapareció.
Doña Francisca abrió la puerta con mucha emoción.
Rodolfo y Rebeca sonrieron muy emocionados al ver a su vieja nana parada frente a ellos.
Doña Francisca sonrió y les hizo una mueca con la cabeza para indicarles que pasaran.
Rebeca y Rodolfo abrazaron cariñosamente a su madre adoptiva. Tenían varias semanas de no verse.
-Nanita, ya tenía mucho que no te daba un abrazo –dijo Rebeca-. Hace mucho frío aquí, deberías estar más abrigada, a tu edad te pueden dar resfriados muy feos.
-Por eso tomo mis vasitos de aguardiente.
¡Como ayudan!
-Nana –le dijo Rodolfo agarrándola de los hombros- queremos que seas la madrina de Rebeca. ¡Está a punto de casarse! Se casará con Alberto ¿te acuerdas de él? Mi amigo de toda la vida. Estamos organizando una gran fiesta en el rancho. Te vamos a comprar un vestido hermoso que vi en Veracruz.
¡Va a ser la fiesta del año!
Doña Francisca sonrió, tomó de las manos a Rodolfo y abrazó a Rebeca.
-¿Aceptas nanita, serás mi madrina?
Doña Francisca se apartó y agachando la cabeza les dijo:
-He visto el resplandor y saben lo que significa…
Los dos jóvenes se quedaron petrificados.
-Estoy a punto de irme con Dios.
Los jóvenes no terminaban de salir de su asombro. Ambos tenían las mejillas llenas de lágrimas.
-Hay hijos de la chingada, si no los crié chillones. No es motivo de tristeza, seguro que estaré ahí el día de la boda, aunque no me puedan ver.
La vieja abrazó cariñosamente a sus niños.
Gracias a su nana, ambos tenían un punto de vista muy diferente a la muerte. Sabían que los muertos no se iban del todo y que siempre estaban ahí. Pero eso no significaba que no estuvieran tristes por ella.
-Nana, hay algo más que debo decirte –dijo Rodolfo muy solemne- la gente del pueblo pretende ir a quemar la casa de tu hermano.
¿Es cierto todo lo que cuentan de él?
Doña Francisca sonrió dejando ver sus amarillos dientes.
-Apolinar… era un niño bueno pero muy diferente a los demás. Desde pequeño lo buscaron mucho los muertos malos. Él no tenía su ángel como yo. Muchas veces le dije que por favor cuidara de mi hermano pero él me decía no podía porque Apolinar había nacido con sombra.
Mi ángel tenía un sombrero muy bonito, con muchas luces que me hacían dormir cuando tenía miedo. A veces se mostraba con todos. Romi lo vio alguna vez. Era muy juguetón.
Apolinar comenzó a irse a jugar con los muertos malos, poco a poco se volvió como ellos.
De grande, Apolinar ya era muy diferente, era malo con todos y tenía la casa llena de muertos malos que me lastimaban cuando mi ángel no estaba. Fue por eso que un día decidí huir. Dejé el dinero y los lujos de mi hermano para irme a vivir con Romi. A veces no teníamos comida pero siempre nos estábamos riendo, siempre fuimos muy felices. Ella me cuidaba y yo la cuidaba a ella.
Nunca volví a ver a Apolinar y desde que me fui de su casa… a mi ángel tampoco.
Rodolfo y Rebeca estaban horrorizados. De una u otra forma gracias a su nana habían aprendido de cosas sobrenaturales, pero la historia sobre su hermano era demasiado horrible.
Doña Francisca echó a reír después de ver los rostros horrorizados de sus niños.
-Vengan mañana a cenar, ya es muy tarde. No son horas de estar fuera de su casa.
Esa noche los dos hermanos se fueron con un remolino de sentimientos. Tenían miedo y estaban sumidos en una profunda tristeza.
Doña Francisca había visto el resplandor y ellos sabían lo que pasaría.

lunes, 19 de octubre de 2009

Víspera de resplandores

I

Eran las 5 de la madrugada y doña Francisca acudió puntual a su cita con la mecedora ubicada en el balcón oriente de su casa. Siempre acompañada de la vieja taza de barro que usaba para el café.
La mañana estaba fría y cubierta por un hermoso telón de niebla. El cristal de sus anteojos se bañó con gotitas de agua mientras sus ojos inmóviles observaban un paisaje que parecía estar más allá de Comitán y las estrellas.
Parecía una estatua de cera hundida en sus recuerdos. Volvió a la noche en que salió huyendo de la mansión de su hermano para refugiarse en la casita de Romita –Romelia-. Quien había sido su nana por muchos años hasta que su hermano la echó por vieja.

"Romita –le dijo mientras la abrazaba-. Ya no quiero regresar"

La vieja vivía sola y se enteró de muchas cosas de la familia San Cristóbal. Sabía que Francisca tenía cierta habilidad para hablar con los muertos. A veces mientras limpiaba la casa veía a un viejo de buenas ropas cuidarla en su cuna mientras dormía. Tenía aspecto de extranjero y su sombrero estaba lleno de luces muy bonitas. Siempre dejaba oliendo a flores cuando se desaparecía.
Por alguna razón, nunca le dio miedo.
Apolinar era callado, no tenía amigos y estaba amargado. Si alguien se burlaba de él misteriosamente caía enfermo o le comenzaban a pasar desgracias increíbles.
Una noche Romelia soñó con el infierno y vio a Apolinar caminando en el fuego arrastrando petates con huesos. Por más que lo llevaba a misa y le inculcaba el catecismo, él seguía haciendo maldades y hablando con el diablo –que según él, era su amigo imaginario.
La vieja sabía que tarde o temprano Francisca saldría de ese lugar que su hermano había embrujado.
La abrazó muy fuerte y la metió a su casa.
Ahí vivió por algún tiempo hasta que su protectora murió de vieja mientras dormía feliz por haber celebrado otro año nuevo "Con la gracia de Dios".
Ella sabía que la vieja se iría esa noche, había visto su resplandor y sabía lo que pasaría.

"Hay Romita… que Dios te guarde".

Cuando la muerte entró al cuarto de Romita para llevársela, Francisca entró de improviso, quería verla de frente. Cuando salió de la habitación su cuerpo y su alma habían envejecido de forma sorprendente.
Francisca había vivido en la opulencia hasta que huyó de la casa de su hermano. Cuando llegó con su nana aprendió a vivir con un poquito menos de lo necesario y comenzó a valorar cosas que antes le parecían irrelevantes. Desde pequeña había sido bien educada por Romelia y nunca se enamoró del lujo y el oro como su hermano Apolinar de quien sospechaban que había vendido su alma al diablo para aumentar su fortuna. Romelia siempre fue muy discreta en esos asuntos, cuando le hacían preguntas mandaba a todos al diablo y les decía que esas pendejadas no existían en Comitán.
Francisca encontró trabajo como sirvienta en la casa de don Óscar, un viudo y poderoso caballero español que había sido militar. Tenía su residencia en San Sebastián a la cual llegaba muy pocas veces al año. Su trabajo consistía en viajar y viajar.
Francisca poco a poco se ganó un lugar entre el ejército de sirvientes que trabajaban en la casa. Se volvió la nana de Rebeca y Rodolfo los hijos del patrón. Los demás no se tomaban el tiempo necesario para platicar con ellos. Con la llegada de Francisca todo eso cambió. Los adoptó, cuidó y educó como a sus propios hijos transmitiéndoles lo que Romita le había enseñado. Bailaba mucho con ellos y les contaba muchos cuentos.
Pero el tiempo no pasa en vano y entregó su juventud a una familia como lo había hecho su madre adoptiva. Pero a ella no le fue tan mal. Cuando se hizo demasiado vieja para poder trabajar, Rodolfo le construyó una modesta casita cerca de la suya y le dio una pequeña pensión de por vida con la que podría vivir tranquilamente el restos de sus días. "Su padre que en paz descanse asi lo hubiese querido".
Eran las seis y cuarto de la mañana y había comenzado a lloviznar. Doña Francisca se levanto de su mecedora por un cigarrillo y lo prendió placenteramente sentada de nuevo en su balcón. En una sonrisa dejó ver sus dientes amarillos. Había visto el resplandor por un segundo y no pudo evitar una carcajada que hizo que se le cayera el cigarrillo de la boca.
Se levantó y se sirvió un tamal de mole y otro poco de café humeante. Era hora de comer antes de ir a descansar.
Había visto el resplandor y sabía lo que pasaría.
Metió la mecedora a su cuarto y se acomodó en ella, se quitó los anteojos y buscó debajo de su almohada un frasquito relleno con sangre de gallina, la bebió y se acomodó para dormir para soñar con claveles.

Desencanto

Me aburrí de caminar siempre en tu mismo cuento.
Eras devoción para el verso amante pero el tiempo te quitó lo interesante.
Me fui al desierto a escribirte las palabras suficientes para hacerte una casa y al volver no encontré a la dama que tanto me inspiraba.
Los años no dan sabiduría, los viejos aún somos presa de los rumores cotidianos.
Creí que tu palabra era más que saliva pero fue evaporada por el sol de la rutina.

domingo, 18 de octubre de 2009

Por fé a la basura



Hoy por la noche vi tu cuerpo sin piel.
No había sangre, sólo un flujo de gusanos que transitaban guiados por el hambre.
Hoy por la noche vi tu cuerpo sin piel.
Tus huesos: polvo de farlopa para enganchar mariposas

No quiero enterarme que has vendido tu carne por sed.

Hoy por la tarde te escuché mentir.
Mitología fantástica de aventuras fatalistas.
Hoy por la tarde te escuché mentir.
La risa vino acompañando al martirio.

No quiero enterarme que la vendiste en el bidé.

Cien lustros de fé, a la basura.
Por fé a la basura.

viernes, 16 de octubre de 2009

Olvidar (Versión final)





Ven a la casa te invito un café
Saca tus botas vamos a bailar.
Ven a la casa te invito champagne
trae dos copas para ce le brar.

Y bla bla bla bla.

Ven a mi cuarto te quiero enseñar
los escondites de la realidad.
Ven a la cama para amordazar
Con tus cabellos a la sin ce ri dad.

Y bla bla bla bla.

Y olvidar que tu no estás aquí,
y olvidar que tu no estás aquí.


Que te fuiste un domingo
cuando estaba amaneciendo
que perdiste la cordura
y la distancia nada cura.

Y olvidar...

Ven a la casa, tan solo esta vez
viste a tu cuerpo de nuevo de piel.
Ven a la casa, de nuevo esta vez
trae tus labios vestidos de miel
pa ra co mer.

Reedición de Política de hechos consumados (Nacho Vegas)

¡Comparto respuesta del Ingeniero Xavier!

Muy estimado Daniel

Tu mensaje inmediatamente me hizo recorrer ese camino de reversa hacia nuestro primer contacto... toda una experiencia.

Pero debo confesar que leer tu blog y verme publicado en ese sitio de calidad me causó tanta emoción como a ti aquel Boletín 118.

De verdad ha sido un privilegio el conocerte y, a punto de salir en unas horas rumbo a Indonesia, te comento que justamente ayer estuve con el Ing. Francisco Cancino, quien me está ayudando a restablecer el boletín en Internet, para que toda esa riqueza de experiencias pueda seguir siendo consultada. Te va a gustar cuando esté lista.

Yo ahora estoy trabajando principalmente en Asia, por lo que tuve que cambiar de giro y de herramientas, pero estoy muy contento con la experiencia. Viajo ahora con mi esposa y hemos visitado lugares como India, Nepal, Tailandia, Malasia e Indonesia en los últimos dos años, lo que ha sido muy enriquecedor.

Esa experiencia algún día retornará a los boletines... Ahora escribo uno semanal sobre salud reproductiva que recién cumplió 6 años de publicación ininterrumpida... El tema es distinto pero el cariño, la emoción y la disciplina, los mismos...

Gracias por esta agradable emoción.

Xavier

jueves, 15 de octubre de 2009

El olvido


Hoy tu nombre no es mi preferido es tan sólo un extraño zumbido. Tus pies no son la tierra de mi cultivo son tan sólo huesos sin otro adjetivo.

Hay días que no deberían existir en el calendario. Aquellos en los que el filo y la sangre no son tan distantes y el dolor es el silencio constante dentro del grito del tiempo.

Los impulsos de ira despiertan hambrientos, rompen la cerradura del claustro y asesinan sentimientos.

Hay días en que podría matarte y aventarle a los perros la parte cuerda de tu anatomía mientras lo demás es la espina de mi rutina.

Tengo motivos para drenar esta sangre espesa que envenena más que el eco de mis preguntas buscando respuesta.

Me he acostumbrado tanto al timbre de la soledad que tu voz ya no mes familiar.

Tengo las botas rotas de tanto caminar buscando solución al hecho de no recordar tu nombre después de repetirlo en soledad muriendo de hambre.

El diablo se sienta en mi cama y me ofrece la copa de olvido.

No, no tiene sentido.

Habría de cortarme también la piel que usé como lienzo pensando en el suicidio.

Me acuesto en el suelo, no tardaré en conocer a quien tantas veces me ha visto herido,

Yo lo llamo: El Olvido.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Las crónicas anacrónicas del niño zombie


Comitán, hace 8 años.

En esos pretéritos imperfectos era un chico de 18 años bastante delgado con la cara impregnada de acné y el cabello largo, lacio y alborotado. Siempre me vestía de negro y caminaba viendo a mis pies para no saludar a nadie.

A penas comenzaba el furor del internet y yo a duras penas había descubierto cómo usar una cuenta de correo electrónico y usar el mensajero virtual. La primer telepatía binaria fue con Alejandro Molinari. Mi gran amigo en atorrancias y travesuras de la secundaria. Él me enseñó que había una forma casi mágica de platicar por medio de internet y fue al primero que vi asomarse por una ventanita verde en el costado inferior derecho del monitor.

¡Satán!

Casi suelto un grito de susto en medio del cyber café al verlo por ahí conectado y más aún después de haber cruzado algunas líneas de charla virtual. Mi vida cambió justo en ese momento. Internet me ha dado oportunidades y presentado personas maravillosas.

Una de ellas fue el hecho de animarme a escribir una carta al Ingeniero Xavier González editor del boletín ImaginARTE que circulaba cada quincena por todo Comitán y al cual me había hecho aficionado mientras acompañaba a mi madre y a mi hermano a cortarse el cabello en la estética Vogue.

Algún día de finales de abril al salir de la preparatoria me dirigí al cyber café de confianza con la firme idea de escribir una carta al ingeniero González para preguntarle los requisitos para escribir en el boletín. Al siguiente día recibí la respuesta: debía enviarle un escrito para revisión y posible publicación en el boletín de mayo.

¡Las gónadas se me fueron hasta las sienes!

Con un impulso satánico en ese mismo cyber me puse a escribir una historia en base a una frase que acababa de escuchar en una canción que escuchaba el encargado del negocio:

“Víspera de resplandores”

Teniendo esa idea en la cabeza me puse a desarrollar una historia que sin saberlo tendría cuatro partes.

Justo a la mitad se apareció Lucía y se sentó a mi lado, cruzó las piernas blancas y se puso a platicar cosas a una velocidad sorprendente mientras checaba algunos asuntos en mi monitor.

Envié el escrito a la cuenta de tres, los nervios me asfixiaban. A final de cuentas, lo logré.

Poco tiempo después en un cyber café situado en la extinta “Nevelandia” leí la respuesta de aprobación del ingeniero. Me informó que “Víspera de resplandores, parte 1” se publicaría en el número 118 del boletín. A mi lado estaba Angie y la Loba checando cada cual sus respectivas depravaciones virtuales y nunca se enteraron de la emoción que me atacaba en ese momento, nunca he sido muy expresivo.

La primera quincena de mayo del 2001 por primera vez en mi vida vi publicadas mis letras. El boletín ImaginARTE fue el primer medio impreso que le dio hospicio a mis historias. Era como ser un exhibicionista

¡Me encantó!

Hace 8 años que mis palabras no usan ropa, siempre van desnudas por ahí creando amigos, colegas y detractores entre amigos y colegas.

Desde entonces no hay letras prohibidas ni privadas. No hay diarios íntimos ni cartas secretas. Todas mis historias están en circulación. Estimulándose a la menor provocación de la mirada ajena.

Las historias dejan de ser mías para ser nuestras.

Agradezco infinitamente al Ingeniero González Alonso la oportunidad de hacerme experimentar esa adrenalina y confiar en aquel chico desconocido para publicar la primer parte de un cuento que aún no tenía final.

Song (Olvidar)

Ven a la casa te invito un café
Saca tus botas vamos a bailar.
y por la noche te invito champagne
trae dos copas para ce le brar.

Y bla bla bla bla.

Ven a mi cuarto te quiero enseñar
los escondites de la realidad.
Ven a la cama para amordazar
Con tus cabellos a la sin ce ri dad.

Y bla bla bla bla.

Y olvidar,
y olvidar,
y olvidar.

Que te fuiste en octubre
en la tarde o en la mañana.
No lo sé, se quedó todo tu
Si len cio en mi.

lunes, 12 de octubre de 2009

Como un lobo a su carnada


Hay una sonrisa que no has visto y no debes ver
porque si la ves ya no me vas a querer.
Hay algo en mí que no has visto y no te quiero mostrar
porque huele a odio y te puede asustar.

Hay días que me da miedo despertar y comprobar que tu cuerpo está muerto a mi lado.

Hay una mirada que no reconoce nada
todo lo ve como un lobo a su carnada.
Hay un sentimiento oculto bajo mi piel
Si lo encuentras ya no seré tu miel.

17 de octubre


No encuentro una oración que corrija su pasión al mal

No es una mala persona aunque busque con picardía la compañía de los demás.

No es una mala persona aunque use la máscara de intelectual frente a la alcurnia de su propia necesidad.

Por las noches se cubre de llanto buscando alivio a su propio destino.


No encuentro oración que corrija su pasión al mal.


Se levanta con sabor a sangre en la boca y el corazón oprimido por su falta de valor. La envidia y el coraje tuvieron de nuevo una orgía en su noche de alcohol.

Si la veo pasar no vuelvo la vista atrás si la veo venir me oculto en un zaguán. No quiero volver a escuchar ese saludo familiar que lleva escondió un puñal en cada vocal.


No encuentro oración que corrija su pasión al mal.


No es una mala persona es adicta al disfraz.

No es una mala persona sólo es punto sin final.

domingo, 11 de octubre de 2009

Lo feo que no es tan feo si hay resignación

Bajo su cama tiene un libro de Almudena y una libreta vieja donde escribe cuentos extravagantes para su propia diversión. Le gusta la pornografía tanto como la geometría. Pasa la mitad del día pensando en tener intimidad con los guapos que ve pasar desde lo alto del balcón.

Oculta con elegancia el apetito carnal ante sus parientes que aún la ven como la nena que apenas ayer cantaba apretando los dientes.

No habla más de lo suficiente y su carácter varonil atrae a muchas mujeres pero ella prefiere evitar caer en esos placeres.

Bajó su piel tiene fuego que le quema en las madrugadas y busca el consuelo entre sus propias garras destrozando con los dientes a su almohada.
Se toma fotografías incitantes que reparte en sus hospicios virtuales buscando al galán que se anime a robarle la parte santa de su anatomía.

No hay nada mejor que ver a la soledad aconsejar al usurero de la nada y arrullar con su calma el hambre con prisa de las niñas que ya no buscan la realeza solamente aceptar su propia naturaleza.

No hay nada peor que guardar los deseos en el cajón de la apariencia y la introversión envileciendo todo con el cáncer del que calla más de lo que la salud reclama.

Bajo su cama guarda la libreta negra donde escribe conjuros de magia para el amor obligado pero al día de hoy sólo a los mosquitos ha enamorado.

Ella no busca romances televisados sólo busca a un galán que por lo menos tenga buenos modales y una simetría coherente de frente al espejo.

Con tanta desesperación y tomando en cuenta que los últimos serán los primeros, aquellos simpáticos feos van cobrando un brillo que sólo da la resignación.

viernes, 9 de octubre de 2009

Como en el pasado


La casa vieja no es tan vieja si la veo con estos ojos de niña que robé aquella noche nueva en el cementerio local.

Todo se ve tan hermoso como ayer como ayer como ayer como en el pasado.

Los jardines vuelven a tener rosas, la casa vuelve a cobrar vida y los olores regresan el tiempo a los días de invierno cuando abuela aún vivía y preparaba jugo de sandía.

La casa vieja no es vieja si me quito el vestido y corro desnuda como cuando tenía 50 años menos y los muertos jugaban conmigo. Cuando se turnaban a entrar en mi cuerpo y por minutos volver a sentirse vivos.

Unos corrían, otros cantaban, comían, se bañaban, se masturbaban, se tiraban al sol, lloraban. Unos incluso jamás salieron de mi cuerpo y aún viven conmigo escondidos en la parte trasera de mi cerebro. Los escucho caminar como arañas en el techo o las luces de fuego que caminaban en el jardín en el pasado.

Adoro el pasado cuando este día era tan sólo parte de mi indiferencia infantil y creía que en el dos mil los extraterrestres ya habrían salido de su anonimato como me lo prometieron ese día en el cerro de Las Zorras.


Estos ojos de niña ven al cielo de un color que aún no existe y el espejo es tan noble que no me muestra a la vieja que siempre se viste frente a él.

Estos ojos de niña aún ven a los niños detrás de los maizales, a las lucecitas con alas que juegan en el estanque, a las personas que caminan con prisa entre las paredes.

Estos ojos de niña pueden infundirle vida al cadáver de Dios y a su séquito de golondrinas.


Hoy es día de todos los santos y la casa vieja está llena de gente muerta como en el pasado, cuando aún vivía en ella.

Entre tanta gente veo a mi familia pero no me reconocen porque ahora soy vieja y me recuerdan como niña.

Creen que soy una más de los que ya no caminan con las piernas.

El diablo está borracho en la mesa donde antes jugaba con mi rompecabezas y donde hice el amor por primera vez con aquel enorme duende que me hizo dar a luz a la bestia que mi abuelo mató con su escopeta. La escopeta que mató venados, zorrillos, pájaros, dinosaurios y más de un cristiano en el pasado.

Es día de fiesta pero es tiempo de partir antes que estos ojos de niña se encarnen a mi piel. Es tiempo de vestirme y partir. El tren a mi pueblo pasa exactamente al medio día.

Me pondré los ojos que he tenido toda la vida y volveré a ser la misma vieja aburrida y si la memoria de Dios lo permite estaré puntual aquí el año que sigue.

jueves, 8 de octubre de 2009

El lado fácil del problema


Perdón que me tape los oídos pero tu voz es tan molesta como el relámpago en día de fiesta. No tolero estar un momento más en esta mesa escuchando tus llantos mientras veo caer tus lágrimas en el pastel de fresa.
Bebo un té de ciruela mientras te escucho arrojar maldiciones al viento, maldecir a Dios por inventar el sexo y al quinto mandamiento.
Me tapo la cara y disimulo la risa.



Perdón que te deje un momento para ir al baño pero tanta bulla y desatino me aflojó el intestino. Tus gritos me avergüenzan y tu llanto me da dolor de cabeza.
Me como el resto del pastel mientras tu maquillaje se escurre en la mesa.
¿Me sirve un té de frambuesa?

Perdón que bostece no es que me aburra o me estrese tan sólo me da asco tener mi silla a lado de una llorona preñada en el baño del supermercado.
Al diablo la moral de los cristianos y la vida de los neonatos mejor te tomas un Mejoral adulterado para matar al producto del pecado.
Yo pago el legrado y la misa del finado.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Ecos



I

¿Por qué?
Resuena el eco con la misma interrogante:
¿Por qué eres tan arrogante?

¿Por qué?
Recapitulando heroicas hazañas:
He tocado mil veces a tu puerta sin obtener la mínima respuesta.

¿Por qué?
Adjudicándole obligación a la pasión:
A mi diestra debes estar para ocupar el lugar de mi amante.

¿Por qué?
Ganando enemistades por no cumplir con la rutina.
¡Me dejaste esperando en la esquina!







II


Resuena el eco con la misma respuesta:

Porque
no me ha parecido interesante.

Porque
no me gustan los visitantes.

Porque
no quiero sentarme en tu mesa.

Porque
me da asco y me estresa.

Advertencia

"Es como cuando estas en un bar y vas al baño, les dices:
Voy al baño y cuando regrese mas vale que le hayan puesto muchas drogas a mi bebida"

_Tushka

Al final...


Gracias por todo Jose y Enrique.

Que muestre toda la banda su identificación

Poliforum mesoamericano, Tuxtla Gutiérrez.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Wendy

Siempre mantiene la ventana abierta para Peter Pan.
No puede buscar entre sus piernas el punto del pecado,
la rosa del mandado y alivio al corazón.

Arde la piel sin otra piel
arde la voz sin grito
ni rito de gozo ni pasión.

Siempre mantiene la ventana abierta para Peter Pan.
No puede contra años de beata educación,
de monja nunca ha tenido la intención.

Una sombra en la balaustrada
se escurre como serpiente.

¡Una silueta parada en su balcón!

No es el niño fauno
sólo la sombra de su perversión.

martes, 22 de septiembre de 2009

Elektra

Su padre estaba frente a ella sorbiendo con desesperación la sopa en su cuchara,
devoraba trozos enormes de pan y se limpiaba las muelas con el dedo pulgar.
Tenía la nariz sudada y la camisa manchada.

¡Eres una puerca por quedar embarazada!

Cogió el tazón y bebió lo que quedaba de sopa.
Se desabrochó el cinturón y se reclinó en la silla viéndola con desprecio.

¡La culpa la tiene tu madre por enseñarte a andar con la cara como payaso y vestida de puta!

Bebió todo su jugo de sandía y se limpió la barbilla con la manga de su camisa.
Hizo estallar un largo y estruendoso eructo.

Se levantó acomodándose el pantalón.

¡Pendeja!

Se tragó las lágrimas y no se atrevió a decirle que no había tenido ninguna experiencia ajena y que ese hijo era de él.

La soledad no se cura con soledad

La soledad es el silencio que duele.

Vivía en una casa enorme en dónde sólo su eco y el espejo le correspondían el saludo.
Ni los amigos de infancia que en fin de semana la buscaban para beber en su casa ni sus tres hermanas podían quitarle el peso de un silencio que no se apartaba.


La soledad colecciona lágrimas en una vitrina de cristal.

Antes de dormir abrazaba al osito que dormía en su cama y su felpa era el escondite secreto de mil lágrimas que nunca se evaporaban.



Sus relaciones no eran lo más acertadas, buscaba siempre la patraña, el bolsillo lleno y la apariencia impecable. Entre tanto plástico no encontraba manos que le dieran la caricia con agrado y cuando las encontraba su humor las ahuyentaba de su lado.



La soledad es el dolor que se calla.

Borracha se sentía divina aunque al otro día entre latas y basura no hubiera nadie que le ayudara con la resaca.
Jamás le contó a nadie el vacío que la atormentaba.


La soledad envenena la personalidad.

Su hermana mayor harta de sus críticas prefirió omitir sus palabras.
Le dio la espalda.

Su hermana menor cansada de escuchar los mil defectos de su esposo y las mil y un formas de educar a sus hijos prefirió verla sólo los días de fiesta.
Nada más.


La soledad es la peor consejera.

Era tanta la necesidad de cariño que terminó casada con un niño que conoció perdido en el mar.
Él logró conquistar a una mujer entrada en edad y ella logró conseguir a un crío para domar.


Duraron el tiempo necesario para hacerse odiar.
Tarde aprendió que la soledad no se cura con soledad.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Tengo una rutina vespertina para amarte (memorias de una dama)

Te veo partir desde mi ventana.
Los restos de tu saliva sobre mi piel me cubren del frío y disimulan mi desnudez.
Aún me escurre por las piernas el fruto de tu vientre.

Te veo partir desde mi ventana.
Te vas como si nada al mundo de rutina vespertina dejándome como una perra abandonada a la orilla de la nada.

Te veo partir desde mi ventana.
Me queda sólo un par de billetes de cien para cortarme el cabello y ser idéntica a tu madre.

Te veo partir desde mi ventana.
No me importan las miradas de la vecina ni los apodos que me grita por puta y concubina.

Te veo partir desde mi ventana.
Tu saliva se seca y tu semen me pica.

Te veo partir desde mi ventana.
Te odio por enamorarte de mi hermana.

Te veo partir desnuda desde mi ventana y no sé si volverás mañana.

lunes, 7 de septiembre de 2009

De cómo se termina un martirio

Despertó con la melancolía de siempre.

Para joderla aún más aquel maldito cabrón roncaba más allá de los límites de la razón.

A sus veintiún años aquél cazador de viudas ya tenía un humor de la mierda.








Humor de la mierda si se peleaba con su padre,

humor de la mierda si le dejaban mucha tarea,

humor de la mierda si tenía hambre,

humor de la mierda si la ducha estaba fría,

humor de la mierda si el celular de ella sonaba,

humor de la mierda si no le remuneraba lo que le pedía,

humor de la mierda si el puto sol no salía.








Despertó paladeando el odio.

Cada ronquido de aquel cabroncito era una invitación al delito.


Se levantó con sigilo y fue al buró magenta a buscar bajo las prendas aquel revolver que guardaba con tanto cariño.








El gatillo le dio el privilegio de no volver a escuchar esos putos ronquidos.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Se conocieron en un recital poético




Ella estaba sentada.
Tenía las manos bañadas en sangre por el ramillete de espinas que llevaba como ofrenda a la mujer poeta.
Reposaba la mirada sobre sus pies desnudos mientras acompañaba la métrica poética con rigurosa pleitesía.



La vio.
Desde su butaca olfateó el olor de su sangre y con el sigilo característico de los muertos se levantó para ir en busca de su alimento.
Se paró frente a ella con absoluta soberbia.



Lo vio.
Parecía un niño apenas unos años mayor que ella.



Intermedio.
Con la timidez de infancia que después de tanto tiempo no olvidaba pero con la majestuosidad que dan los años se arrodilló con reverencia y la tomó de las manos.
Comenzó a lamerle las heridas.
La niña comenzó a sentir una excitación muy diferente a la de siempre, sus piernas comenzaban a temblar y sus senos infantiles palpitaban a la frecuencia próxima al pecado.
Comenzaba a exprimirse las manos para darle más sangre al extraño niño que le lamía las heridas.
Cuando no hubo más, aquel caballerito sacó un pañuelo y le limpió con cariño las manos.
Ella se levantó el vestido y con una espina trazó un “Gracias” sobre su pálido muslo izquierdo.
Él lamio su pierna con ternura y después le dio un beso y con la lengua le embarró los labios de sangre.



Se fue.
Tan rápido que ella estuvo a punto de pensar que había sido un sueño, pero la sangre en su pierna, la sensación en sus manos y la humedad entre sus piernas eran los testigos de lo acontecido.



Eterna.
Tenía catorce años cuando entregó su cuerpo desnudo al amor de su vida y se volvió eterna y comenzó a alimentarse de heridas.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Tengo una rutina vespertina para amarte (memorias de una dama)

Carta de un él a una ella.


En cada eco de mis pasos por Comitán está el eco de los tuyos, en cada sombra que construyo en mis paredes está la tuya tan desnuda como siempre.

El recuerdo es la psicofonía de tu cuerpo bailando como serpiente sobre las sábanas, con el rostro perdido en los restos del mar de caricias pendientes.

Cuando tu mente se pierde me vuelve a encontrar en aquel viejo rincón de libros oxidados y es entonces que retorna el amor que jamás habíamos olvidado.

Me gusta saberte indiferente porque indiferencia es la impertinencia que hace del amor un parasiempre.No quiero vivir lo que me resta de vida a tu lado, quiero vivir contigo lo que pueda -¡pero!-

completamente enamorado.



Confío tanto en ti como tú confías en el juramento de amor que todos los días gritas a mi balcón.

Admiro a tus pretendientes por no olvidarte y ser la paja de relleno en esta historia de dos que siempre suman más de cuatro.

Esta tarde te tengo un regalo y podrás tenerlo si aceptas seguir siendo mi justicia poética.

¿Qué dices, seguimos siendo amantes?


Decirte que te amo es inverosímil cuando a cada momento tu corazón sabe que lo hago.

Tengo una rutina vespertina para amarte (memorias de una dama)

Me olvido de ti en las mañanas para no acordarme de tu olvido y así por las tardes -sin temor- poder matarte.
Quiero dejar de verte como un sueño que no invierte.
¿Realmente valió la pena perderme por indecente?

A veces.

Quisiera devorar una vez más los besos que cuelgan de tus labios, beber con sed los suspiros de tu boca olvidando cada uno de tus engaños.
Mi recuerdo entierra tu nombre pero mi cuerpo no miente cuando por las noches me grita que no olvida el olor de tu simiente.

viernes, 28 de agosto de 2009

Sugerencia.

"Cuentos de cuna para novias cualquiera"
Son historias para antes de dormir.
Preferentemente para damas.

Recomiendo leerlas escuchando música clásica y de preferencia desnudas sobre su cama.

Alorgasmia satánica


Las pequeñas faldas desconocían de sutileza cuando se le ocurría cruzar las piernas dejando ver unas bragas con encajes demasiado incitantes.

Escuchaba rock ´n´ roll, leía a Benedetti, le gustaba estar desnuda en su habitación y era amante de las fotos de penes en estado de erección.

Era novia de Lucifer pero flirteaba con Lucio Fernando.

Ella tenía dieciocho y él un dos antes del ocho.

Ella era la fantasía erótica de todo profesor y él se había convertido en el escape de la rutina femenina.


Él


Lucio Fernando sentía las gotas de la regadera y cerraba los ojos pensando que era ella quien se escurría por su cuerpo, que era ella esa suave caricia tibia que le escurría por el miembro henchido de sentimiento acumulado.

Mientras el jabón recorría su cuerpo delgado imaginaba que eran los pechos desnudos y lubricados de Karina que le acariciaban su nueva piel.

La recordaba con sus minifaldas de colegiala y esas piernas blancas que tan a menudo le mostraba cuando él trataba de explicar encuadres o la importancia de la regla de tercios.

¿Quién piensa en esa mierda simétrica cuando hay un par de ojos verdes, una sonrisa cochina, un par de placeres entre un escote sin recato y un par de muslos blancos bajo un burdo intento de uniforme?

Lucio Fernando se laceraba la erección pensando en la felación que esa niña sabía hacer.

La erección no toleró tanta fricción y sucumbió a la imaginación

Reventaba en una cantidad exagerada de tibia polución que escurría en sus piernas entre gotas de agua con jabón.

La moderada pero robusta erección sucumbía y la sangre amotinada volvía a su curso normal.


Ella


Paseaba por su cuarto desnuda leyendo a Milton y escuchando a los Rolling Stones.

Lucifer siempre de viaje y ocupado nunca le decía un:

“Qué bonita te ves”

A pesar de que a veces era la envidia de la misma luna.

Jamás le regalaba un piropo.

Se dormía 3 segundos después de inundarla de simiente satánica.

Pasaba la mayoría del tiempo sola. Lucifer se ausentaba mucho y nunca tenía tiempo para ella. Se conformaba con invocar su nombre acurrucada sobre su cama con su almohada entre sus piernas blancas.

Imaginaba que esa caricia de algodón era la mano de su amado que por fin había decidido acariciarla con ternura y amor. Apretaba las piernas y sentía como el algodón acariciaba sus partes y le entumía el cuerpo. Su interior comenzaba a quemar hasta que explotaba dejando una mancha cremosa sobre su almohada.



Entró al colegio.

Vio a Lucio Fernando.


Cabello largo y negro, pálido, con una vestimenta nada relevante y oscura, lentes a lo Lennon y una cámara Cannon colgada al cuello.

Horas después se enteró de que sería su profesor de fotografía periodística.

Ella vio como él florecía cuando la veía y supo lo que sentía.

Sonrió al reconocer esa mirada ligeramente satánica.

Por el abandono de su novio, por la autoestima derrotada y por la soledad del eco en sus palabras y por la emoción de esa aventura previamente pactada se entregó a su papel de colegiala.



La aventura

Fue entonces que comenzó el flirteo, fue entonces que comenzó el deseo.

Poco a poco se fue olvidando de Lucifer, perdió la costumbre de pasar horas viendo al celular esperando una llamada o un mensaje, olvidó cómo florecer cuando lo veía conectado por internet, olvidó reclamarle las tonterías de novia celosa para después terminar convenciéndose que la tonta era ella.

Los piropos que Lucifer nunca le dio, los oídos que nunca le prestó, los comentarios mimosos de los que tanto se mofó, el tiempo y la atención que no le regaló…

Todo lo conoció con Lucio Fernando.

Comenzó a piropearla como todo un don Juan y ella no paraba de mostrarle un par de pálidas tentaciones bajo un escote morado. Sus peinados excéntricos y su actitud rebelde eran el aliciente para que invirtiera miles de cartas y palabras obscenas por el messenger.

Fue en el primer sábado de primavera cuando las manos de Lucio Fernando exploraban bajo sus faldas y le bajaban con lentitud las bragas.

Se le ponía la carne de gallina.

Le quitó las calcetas y le dejó los pies desnudos y los recubrió con tiernos besos que le acalambraban el cuerpo con sensaciones que nunca había imaginado que existían.

Su cuerpo comenzó a convulsionarse de nervios y placer.

Tenía los pies más hermosos del mundo y Lucio Fernando sabía cómo acariciarlos, sabía cómo besarlos y cómo usar la lengua en sus dedos rosados de uñas perfectas.

Mientras él estaba arrodillado besándole los pies y acariciando sus piernas ella se quitó la blusa y dejó en libertad a sus pechos que florecieron y brillaron dentro del cuarto de revelado del colegio.

Sentía que su cuerpo iba a estallar, de su vientre manaba una cantidad increíble de lava ardiente.

Agarró de los cabellos a Fernando y lo aprisionó para devorarle la boca en un beso.

Le quitó la camisa y enterró sus uñas sobre su pecho y le dejaba marcas moradas sobre el cuello.

Con una prisa voraz terminó de desnudarlo y comenzó a acariciar con ferocidad el miembro gordo que tenía rígido como un cuerno entre las piernas.

Tenía tantas ganas de arrancárselo y llevarlo consigo siempre de guardarlo bajo su almohada de devorarlo, de tenerlo entre sus piernas para siempre.

Lo mordisqueó con pasión y lo trituró entre sus manos.

Cogiéndolo de las caderas lo aprisionó, abrió sus piernas y ella misma enterró su miembro hasta sentirlo más allá del límite de lo profundo.

No pudo suprimir el grito…

Aulló más fuerte que los lobos.

Lucio Fernando poco a poco cobró el cuerpo de Lucifer y Karina la veía extasiada a través de sus ojos verdes.

-¡Imposible que no nos hayan escuchado!

Lucifer le beso cariñosamente los labios.

-No te preocupes, a veces no es tan malo ser el diablo.

Ella sonrió.

-No es tan malo jugar a ser extraños.



miércoles, 26 de agosto de 2009

Tattoo you

Sentía como sus labios eran llevados con tierna pasión por los suyos, sentía como sus dientes hacían una pequeña presión sobre su boca y como su lengua bailaba con arrogancia y maestría sobre la suya.

Le encantaba sentir como su barba le raspaba el rostro, sentía cosquilleos y hacía que se le durmieran los pies y le temblaran las piernas.

Él no era guapo, pero su personalidad atraía a cualquier fulana en especial a “las locas” y a las profanas.

Cuando lo vio en aquella cafetería extraña, entre humo de café, un trozo de pastel y un libro de Pablo Neruda supo que aquel hombre sería el siguiente en ver el tatuaje de iguanas que tenía en su vientre.

Un hola y una sonrisa boba marcaron la diferencia entre el hubiera y el incógnito.

Un par de semanas bastaron para que se robara sus labios.

Sentía como sus manos varoniles se aferraban a su cuello y su respiración perdía la cordura. Las mordidas se convertían en una deliciosa tortura.

Los veinticinco peluches que dormitaban en su cama eran los únicos testigos de la escena romántica.

Con el cuerpo endeble y gruñendo de excitación le quitó la camisa dejando su pecho descubierto dejando relegada a la absurda imaginación.

Tenía los vellos exactos para considerarlo perfecto.

Ella se dejó liberar con sutil impertinencia de la delgada blusa morada.

No usaba sostén.

El Romeo aquel aprisionó entre sus manos el par de pequeños senos que luchaban por tener un lugar en el espacio.

Ella le mordió el pecho y recorrió con la lengua su cuello hasta enterrarla en su boca.

Cuando le quiso bajar la falda ella opuso una pequeña resistencia y con felina destreza se las arregló para bajarle los pantalones y observar un bulto promedio que parecía monstruoso gracias al efecto de esos interiores graciosos.

Los interiores se deslizaron al suelo.
Sus labios fueron penetrados muy lentamente por aquel enhiesto miembro de belleza peculiar.

Sintió como palpitaba cada vez más fuerte e iba floreciendo envuelto entre su lengua.

La tomó de los cabellos y la arrojó sobre la cama.

Ella estaba completamente extasiada relamiéndose los labios el sabor a sexo que aún conservaban.

El galán le bajó la falda en un solo movimiento y la tuvo desnuda sobre las cobijas.

Tenía los pies hermosos, las piernas largas y una erección monstruosa brotándole de la entrepierna.

Su erección era mucho más grande y rolliza que la de su acompañante.

Pero eso no parecía importante.

Anonadado lanzó una maldición estridente y señaló con furia a su vientre.

“¡Detesto los putos tatuajes!”

Ella sonrió tapándose el vientre con una almohada.