martes, 7 de octubre de 2008

La dinámica de la penumbra

La dinámica de la penumbra es untar miedo a la piel y buscar el punto exacto en el cual la paranoia hace creer que no habrá una nueva madrugada.

En la penumbra de una cama vacía de caricias se hilvanan las pesadillas más altruistas en al arte del amor a la perversidad.

El silencio va calumniando a mis manos cuando le cantan a señas a la estúpida realidad.

Ni lunas, estrellas, musas, cometas…

Nadie duerme esta noche con aquél que un día soñó con ser poeta.

Sólo el dolor en mi mano izquierda, el cansancio de piernas, la sensación rara en el pecho que estalla la paranoia, las arañas del techo, los dibujos aún no terminados, los libros de hojas amarillentas, la guitarra sin lengua y el reloj con minutos en tregua.

Pareciera ser esto un lamento, pero es una orgía de minutos invertidos en sueños.

No quiero despertar y ver a alguien, no quiero dejar de sentir achaques, no quiero dormir después de las nueve ni levantarme con el sol.

Quiero hacer lo contrario de lo que hacen los viejos de mi generación.

En soledad he tenido la mejor sonrisa, el mejor aspecto, la mejor charla, la única lágrima sincera, el mejor cigarrillo, el amor verdadero.

La dinámica de la penumbra es sentir serpientes y fantasmas sobre la cama y hacer como que no pasa nada.

Escuchar espectros cotillas que duermen sobre la almohada rimando huesos con telarañas.

Estar despierto de madrugada y ver la lluvia fecundar al jardín bajo las piernas de la luna intoxicada.

La dinámica de la penumbra es decirlo todo sin saber nada.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

"¿Un fulano al que le gusta la soledad?"

me alegra estar en esta madrugada y ver brotar sus palabras :)

Las cuales adoro devorar.



Ángel P.

Daniel Saborío dijo...

Devore las palabras y devóreme a mi también.

Ensalda de etcétera para un ángel que baila y sabe pecar.

Gracias por pasar a darle vida a mis pesadillas.

Un beso.

sequemientes dijo...

La dinámica de la penumbra nunca había sido mejor descrita...en la estancia aparece una esperanza en la empatía.
Amo este texto