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viernes, 22 de enero de 2010

No importa

No importa que estés tan lejos, no importa que nos separe una mesa con botellas medio muertas y colillas encendidas. No importa que estés sumida en recuerdos donde yo no tengo gloria ni tormento.

Puedo tolerar que me engañes con tus feligreses anónimos o que pierdas la cordura pensando en la cintura de algún galán de alcurnia y magazine.

Puedo dejarte ir con aquel patán en mangas de camisa.


No importa que pases todo el día pensando en todo menos en este fulano que daría su corazón por el placer de verte sonreir cada mañana con el cabello revuelto y los ojos iluminados con devoción.

Puedo guardar silencio y no contradecir ni una sola de tus fechorías. Incluso, aceptar que me dejes el cuerpo deshabitado de besos y que tus labios sean la ofrenda para los menos indicados.

Puedo admitir que no soy yo el que te roba suspiros cuando juegas con tu almohada.


No importa que me tenga que conformar con el olor de tus cabellos o imaginar el sabor de tu brillo de labios. No importa que jamás pueda tocar tus manos ni acariciar tus pies.

Puedo resignarme a que no seas mía en esta vida ni en las demás.

Puedo aceptar ser un fantasma, pero por favor, nunca te cubras ese bendito escote que me dejó en este estúpido furor.

jueves, 21 de enero de 2010

Hablaré de ti

Visitaré templos, maestros, escuelas, lugares. Viajaré con gitanos, músicos, pintores, putas, poetas, asesinos. No descansaré hasta encontrarte surgiendo del pantano. Con la piel abierta como un loto solitario. Con la voz afinada con la flauta de Pan, con el sexo –inmortal- bañado con la miel que escurre en los dientes del felino que viaja con el sol.

Me acabaré la voz la voz gritando tu nombre en la inmensidad de los mares, las esquinas de los pueblos, la espesura de la selva y la hospitalidad de los bares. Hablaré de ti, hasta que tu nombre cobre ese misticismo absurdo que abre las puertas de la magia al corazón fulano que sueña con presumir el blasón de la poesía.

Viviré en un barrio lleno de ratas y borrachos, para guarecerlo con tu sonrisa y pintar tu rostro en las paredes de mi habitación con trozos de ceniza. Para limpiarlo con tus pies descalzos y bendecirlo con el sudor de tus manos.

Levantaré un altar oscuro en tu honor con piezas de cera dispuestas al maleficio de amor.
Bajo este árbol sacaré la guitarra y compondré una canción con la voz hundida en la más absurda devoción. Cantaré hasta que mi lengua se escurra y fecunde la tierra con el alfabeto que surgió para escribirte poemas lamiendo tu cuerpo.

Hablaré de ti, hasta que los pájaros aprendan a cantar rock ‘n’ roll, los muertos dejen de soñar con gusanos y venga un nuevo redentor a lavar con sangre la ropa sucia del pecador.

Abriré tu pecho para acariciarte el corazón y cubrirlo con un manto de besos con sabor a río que endulzará tu saliva.

Cerraré tu pecho con esperma agridulce, acariciándolo con mis manos y costurándolo con mis labios. Con los ojos hinchados de gozo por ser los primero en verte desnuda antes del amanecer de tu cuerpo.

Hablaré de ti hasta que mi nombre se disuelva en el tuyo y nuestra sangre se vuelva oro y el oro alimente a los pueblos.

Hablaré de ti hasta que los ríos repitan tu nombre y los pájaros el mío.

lunes, 18 de enero de 2010

Esta noche


Prepárame el invierno en la cocina de tu boca con un beso frío endulzado con el sudor de tus labios. Vierte en mí -con delicadeza- la miel con frambuesa que fabrican tus días de mujer cuando la luna muda de piel.

Vacía en mi corazón el jarabe de besos que preparan tus manos cuando acarician mi piel descalza sedienta de rasguños. Limpia de escarcha al metrónomo de mis latidos y canta la canción que escondes en el sótano de tus senos.

Abre el portón de huesos y muéstrame la ciudad de versos que dormita bajo el cielo de tu alma.

Pon tus miedos en un barco de papel y llévalos por una travesía al mar del inodoro.
Manda una tormenta de sonrisas y haz que muera la embarcación. Que no sobreviva nadie, que no paguen su derecho cristiano a la resurrección.

Comulga con la tristeza y acuéstate con ella. Acaríciale la piel y moja tu pluma en su saliva para escribir las mejores misivas de amor al mayor entre tus conquistas.

Deja de flotar con los pies que para eso tienes un par de alas refundidas en tu espalda. Abre los ojos y emprende el vuelo a las estrellas. Vuélvete polvo cósmico y fabrica planetas con tu piel. Convierte la materia en vida, transforma la energía, regresa a la tierra como un ángel transparente pringado de estrellas.

Esta noche quiero guarecerme en mi almohada y pintar en las cavernas de mis sábanas pinturas rupestres que hagan el recuento exacto de las noches que he pasado imaginando ser el sol que se escurre por tu piel. Ser la luna que te desnuda cuando estás a solas en tu habitación sedienta de las caricias en mano de varón.

Esta noche no tiene punto final ni suspensivo. Es un capítulo de horas que no puedo leer a oscuras. Son gritos lejanos, perros aullando, fantasmas caminando en círculos en mi cama, estrellas cayendo al mar, insectos devorados por arañas, zancudos robándome la sangre, serenatas a la mujer del prójimo, pasos desesperados, martilleos fantasmagóricos, televisores burlones, gatos enamorados y pensamientos de amor aglutinados en mi eterno retorno.

Esta noche vuelvo a leer poesía en esta habitación donde antes fuiste mía, donde dejaste la ternura en el suelo y te quitaste las bragas con la mirada perdida en la esquina más oscura de la lujuria.

Esta noche huele a café y al sudor de tus piernas. Tiene el mismo eco de tus ojos cuando sonríen con esa mirada que sustituye a tus palabras.

Quisiera que el sol se demorara un par de horas más y seguir llorando en esta oscuridad lágrimas de esperma que fecundan letras en el vientre de mi soledad.

Esta noche me engancharé a tus silencios, nadaré en tu orgullo, me bautizaré en tu sinceridad, ahogaré mis miedos en tus pies, me reiré de tus pretendientes, te dibujaré con ceniza y aspiraré -como se aspira la cocaína- las pecas que robe de tus hombros cuando te dormiste desnuda en Mazamitla.

Esta noche igual que anoche suspiro por ti, mi querida novicia. Antes que tomes el hábito de pitonisa déjame jugar contigo a burlar con lujuria los seguros de tu camisa y los retenes de tu sostén. Avienta la falda al abismo del suelo y cúrame las heridas con tus bragas empapadas con aceite de niña.

Esta noche eres mía, mañana será otro día.

miércoles, 13 de enero de 2010

Proezas

Lavaré tus pies cuando vengas del desierto con la piel del león envuelta en tu cuello. Besaré tus manos con sangre cuando me traigas el corazón de tus recuerdos. Cuando vengas vestida con la miel del tiempo lameré tú cuerpo. Te haré mía en el suelo procurándote un poco de dolor para que jamás olvides el perfume de amor en nuestras noches de cama.

Dejaré que bebas de mi sexo y vuelvas mi vientre un desierto. Dejaré que abras las piernas y me inundes la boca con el mar que surge cuando tu cuerpo pierde los modales y se transforma en un animal hambriento.

Voy a escribirte una canción percutiendo los huesos de las aves que mueren en mi jardín. Voy a cantarte una canción mientras te desangras viendo a la luna desnudarse como ninguna. Lloverán estrellas y te cubrirán el rostro de pecas, lloverán moscas y te coronarán con la saliva de las diosas.

En mis bolsillos guardo tu himen. Con el tiempo ha cobrado forma de mariposa y de cuando en cuando recita poemas de amor y canciones desesperadas. Cuando hay peligro vuela, cuando hay paz grita y cuando hay silencio escribe en mi pecho el recuerdo de mi bautizo con tu sangre de virgen.

Hablo hasta dañarme la lengua y escribo hasta perder la consciencia. Quiero llegar a límite donde el espíritu se vuelve materia y la materia se vuelve fantasma. Quiero ser el alquimista que transforme el fruto de tu vientre en oro viviente.

Entierra tu lengua en mi pecho y bebe mi sangre mezclado con la tuya. Arráncame los labios y bebe mi saliva mezclada con la tuya.

Observa mi cuerpo, es idéntico al que envuelve tus huesos.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Esa noche no tuvo mañana

Vivía los sueños prohibidos en las camas rentadas que nunca le pidieron más que la moneda fraccionaria. Perdía el dinero en los casinos y el alma en las botellas de vino que vaciaba con la elegancia de los libertinos.

Paria en su propia vida, le ganó el hastío y la rutina de sobrevivir con el mínimo de marmaja.
Decidió que la vida ya no era lo que esperaba y guardó un revolver en su chamarra de piel. Enterró sus libros de alquimia y empacó su traje más fino para usarlo de mortaja.

Fue al cabaret a perder la castidad por última vez y no reparó en invitar las rondas de tequila para evitar la sobriedad a todos los de la fila. No tenía nada que dejarle al mundo, tan sólo un par de versos amarillos y un par de botas que nunca buscaron su destino.

Bailó con la Madame el último tango de enamorados, apostó con el mariachi el corazón y guardó sus pecados en el violín viejo y desafinado.

Esa noche no tuvo mañana, harto de estar harto se acostó con la última dama que escupía versos con pólvora y sus besos mataban.

Esa noche no tuvo mañana, su último beso fue una bala.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Chicas poetas

Un beso en las manos de las chicas poetas que bajan braguetas con la simetría de sus letras. Que llaman al pan, pan y al deseo, cariño.

Guarda compostura, no hace falta un cura, sólo noches que tachar.

Paga el hospedaje, vino, nicotina y una rosa con espinas que corone a las meninas que no saben defraudar.

Un beso en las lenguas de las chicas poetas. Si las besas, no sabrás discernir entre todas esas bocas que besaban como locas sin dejar de escribir:

Poemas de cuché en las noches de sobra, rimas de artificio, juramentos libertinos que no pueden faltar. Ditirambos a la luna que no sabe perder ante los ojos de ninguna que no sepa brillar.


Guarda compostura, no hace falta un cura, sólo tiempo que ganar.

Un beso en las mejillas de las chicas poetas que te guían la mano solitaria con sus tres tristes rimas que dicen más de lo que Playboy podría opinar.

Yo que me acomodaba en escombros de miseria y ecos de rutina no sabía que perdía noches de lujuria en los juegos de las chicas que escriben versos olvidando la propina.

Guarda compostura, no hace falta un cura, sólo una ronda de pecados a guardar.

Un beso en las tetas de las chicas poetas que son más geométricas que cualquiera que vaya por tierra teniendo alas fonéticas para volar.

Ya no me importa si mi dama busca otra cama, que se fue con la intención de abusar de la artemisa. Sólo quiero ir a misa con la chica que costuró lo mejor de mi apellido en su falda de novicia.

Guarda compostura, no hace falta un cura, sólo dos que sepan jugar el corazón en silencio y con locura.

Un beso a las chicas poetas por enlutar con letras a las noches sin consecuencias.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Lo que queda de mí

Entre todas las mujeres tenías que ser la menos embustera en amor a cuentas corrientes. Yo que nunca he buscado el romance en la cordura, me perdí en la prosapia de tu lengua sin costura.

El derroche de palabras en tu honor me dejó un doctorado cursi y simplón que he colgado en la cremallera que antes fue el juego de quita y pon sin censura. Ahora apenas puedo escribir tu nombre acompañado de algunas palabras borrachas en el polvo de los coches.

Te llevaste todo menos los borceguís de lana que tanto me apasionaban cuando los rimabas con tu vientre envuelto en llamas.

Te diste a la fuga a mitad de un suspiro mientras yo cocinaba los besos para el desayuno después de una marejada de rasguños encadenado en la cama.

Lo que queda de mí será donado a las otras, que no reparaban en completar las palabras cuando te olvidabas que yo también necesitaba frases de amor en la madrugada.

Lo que queda de mí será el despojo de un camaleón que aprendió a convertirse en tus sueños cuando ya estabas de musa enamorada en camas sin dueño.

Lo que queda de mí será el recuerdo burlón de un corazón sureño.

martes, 24 de noviembre de 2009

Tu silencio y el mio

Saca tus maletas y guarda lo menos indicado, en el viaje que tengo planeado no hace falta más que mis labios y tu cintura. Pierde el miedo a quedarte enamorada que yo no soy de los que usan tú antigua morada tan solo para obviar la calentura.

No lleves botas ni ropa. No te servirán de nada si estamos toda la noche platicando sobre el rastrojo de una cama alquilada.

No olvides la llave de tu castidad impuesta y si traes el licor de frambuesa no respondo si comienzo con la poesía francesa. No olvides el jabón y las burbujas para espantar a las brujas de la vida moderna.

Puerto de caricias, muñeca de marfil, nadie tiene por qué saber lo que pasa entre tu silencio y el mio.

Dirás que dormiste temprano y yo diré que el tiempo se fue volando en papeleos y mandados.
Nos veremos en el rincón de siempre. Donde no existe el pasado y el futuro no es la extremaunción que dejan los votos y los anillos en liquidación.

Vamos a quitarnos la melancolía de una sobriedad a lado de parejas aburridas y preocupadas por enlutarnos ante sus manos amantes que juegan como nosotros al orgasmo sin soledad y con chistera.

Al final hogar dulce hogar sin huella de esta querella de cama ajena al sol de la mañana.

lunes, 23 de noviembre de 2009

El fantasma de la madrugada

Diario de navegación del capitán Espada Oxidada


Una noche sin estrellas jugaba a contarme las canas, las penas por amor perdidas y en todas las veces que pensé en limarme las venas. Entre la pereza y el hastío decidí dormirme deseando despertar un poco menos vivo. En ese momento se apareció el fantasma de la madrugada que llevaba por nombre: Camareta, antiguo tripulante de esta embarcación ambulante.

El espectro tenía la mirada triste y bebía arena en una botella de ron.

-¿Qué pasa Camareta? Te ves como me siento.

-El cielo no es lo que esperaba -respondió-. Al principio te lo pintan tan barroco y romántico pero en realidad es burocrático y rompe con la semántica poética que enseñan los abuelos.

Waildes!* Yo que esperaba morir para dejar de sufrir en esta vida y resulta que la otra es igual de aburrida.

Camareta bebió un largo trago de arena.

-No, capitán Espada. No todo es tan horrible en el otro horizonte de la vida, el Infierno es todo lo contrario a lo que acabo de referirle. Hay ciencia, arte y poesía.

-¿Y qué diablos esperas, cabezota?

-No es tan fácil capitán, el diablo se ha vuelto resabiado y ya no deja entrar a los piratas porque dice que somos los más humanos del planeta.

-No todos tenemos la suerte de nacer poetas. Camareta, puedes seguir en este barco que antes fue tu hogar y tu lugar de trabajo.

Anécdota
Camareta -en vida- era tan guapo que ninguna dama digna de la santidad podía resistirse a su encanto. Una noche cualquiera, un grupo de sirenas llegó a enamorarlo con una extraña canción. Lejos, muy lejos de todo, las ondinas devoraron su cuerpo y con sus huesos construyeron joyas para verse mucho más hermosas.



Noche
Camareta seguía bebiendo arena.

El fantasma conservaba la imagen de un chico de 20 años, esa edad tenía cuando pasó a supuesta mejor vida. Pero su apariencia estaba por completo sumida en una depresión aún más aguda que la mía.

-Pero capitán, este barco ya no tiene dirección.

Cuando dijo eso, me levanté y me sacudí el jubón.

-¡Camareta! Dime donde están tus sueños y tendremos rumbo de nuevo.

El fantasma de la madrugada sonrió y me dio una botella de ron marca ‘Paraíso’

-Bebamos hasta encontrar el destino.









*Waildes es una palabra piratesca que se usa para designar algo que es muy salvaje.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Reflejo

El desierto de agua me había hecho perder la cordura y no sabía si lo que veía era mi reflejo en las aguas del mar del tiempo.

Un monstruo flotaba en las aguas pasivas de un mar somnoliento. En sus tentáculos habían restos de marinos devorados y momificados con el bálsamo salino del viento.

Los esqueletos flotaban como bailando al ritmo de las olas en silencio.

Hace meses que mido las horas contando las lágrimas oxidadas en mi espada sin brillo. Hace meses que ya no distingo los sueños de la realidad. Si es que aún tengo cordura en lo que veo y creo con sinceridad.

Aquella aberración tenía un olor fétido y era del color de mis pesadillas.

Miedo, sentí miedo de averiguar que en realidad veía mi reflejo, que en realidad estaba frente a frente con el estado decadente que me habían dejado los años de naufragio en un mar indecente.

Me tocaba el rostro y las extremidades para saber si lo que veía correspondía a lo que sentía pero mis manos habían perdido el tacto, no reconocían lo que tocaba.

¿Aún hay vida dentro de mi cuerpo?
¿Cómo sé si no estoy muerto?

El barco siguió la dirección del viento y aquella extraña cosa se perdió en el horizonte. Nunca supe si lo que había visto era mi reflejo en las aguas del mar del tiempo.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Sucede que perdí el norte

Sucede que perdí el norte y ya no encuentro destino que me pueda aficionar. Seguiré el sendero que sugiera el viento, no haré más preguntas ni buscaré miradas absurdas que prometan felicidad. Guardaré silencio en todo momento hasta que mi lengua olvide
pronunciar las palabras que tantos tormentos me han sabido procurar.

Los albatros que guiaban mis pasos se han perdido en oriente. Quisiera al menos saber si aún me sobra corazón para luchar contra las tormentas y los monstruos que vencía cuando las estrellas sabían brillar, aún contra corriente.

Voy a tirar todas mis cosas al mar y desnudo seguiré viajando hacia ningún destino con la certeza de no hallar jamás lo que había imaginado.

Ésta pluma, antes, sabía escribir con alegría, ahora la tinta es tan amarga como el vinagre que llevo por sangre, ahora es tan amarilla como mis dientes bañados en nicotina.

Sucede que perdí el tiempo trazando rutas que al final me llevaron al mismo lugar de siempre. Ya no quiero navegar en esta latitud que sólo sabe de oscuridad y esclavitud. Estoy harto de esperanzas paganas y de una fé que ya no mueve montañas.

Moriré en medio de la deriva continental, del viaje de Ícaro al sol, del corazón delator. Moriré solo, pero seguro de haber intentado llegar al tesoro que nunca existió.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Basta

Basta de perder el encanto que tanto me alegraba las noches sin dormir. No quiero llegar a casa y encontrar a una mujer que ya no me pinta sonrisas cuando se pone a escribir.

Basta de cambiar tus cariños por esos guiños aburridos que no me causan emoción. Temo encontrarme con las alas que, escondí, para no huir de ti después de alguna absurda discusión.

Basta de esas caricias sin alcurnia de suspiros que inspiran tan sólo interrogantes de lo que ocultas en el clóset o debajo del colchón.

Tus anteojos ya no me inspiran a dibujarte en servilletas, tus cabellos lacios no son motivo de ilusión y tus pasos ya no suenan a tambores que redoblan en mi corazón.

Guarda las promesas que firmé con los ojos vendados y grilletes en los pies. Llegará el día en que hagas lo mismo con algún patán: cuando él te olvide como me olvidaste a mí, sabrás porqué en tantas noches aprendí a sufrir.

Nunca fuiste muy brillante y lo interesante se perdió, ahora quiero un momento en calma para olvidar mi frustración. El ego perdido es más letal que la guerra, el clero, el gobierno y el puto reggaetón.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Culebras en el cielo

Hay culebras en el cielo y se arrastran con maldad:
Yo me creo tus mentiras si las dices con bondad.
Sigo tus pasos aunque pierda dignidad, busco el escondite de tus miedos para justificar mi sobriedad.

Hay culebras en el cielo y se arrastran con maldad:
Tengo filos, tengo balas que te quiero mostrar.
Esta noche no busca suspenso ni guarda miedo en su vanidad. Habré de verte muerta mucho antes de cenar.

Hay culebras en el cielo y se arrastran con maldad:
Ese malhumor ya no lo puedo tolerar.
No llegarás a casa a dormir, las culebras te advirtieron de los filos de las balas y que puedes morir.

Hay culebras en el cielo y se arrastran con maldad.

lunes, 19 de octubre de 2009

Desencanto

Me aburrí de caminar siempre en tu mismo cuento.
Eras devoción para el verso amante pero el tiempo te quitó lo interesante.
Me fui al desierto a escribirte las palabras suficientes para hacerte una casa y al volver no encontré a la dama que tanto me inspiraba.
Los años no dan sabiduría, los viejos aún somos presa de los rumores cotidianos.
Creí que tu palabra era más que saliva pero fue evaporada por el sol de la rutina.

domingo, 18 de octubre de 2009

Por fé a la basura



Hoy por la noche vi tu cuerpo sin piel.
No había sangre, sólo un flujo de gusanos que transitaban guiados por el hambre.
Hoy por la noche vi tu cuerpo sin piel.
Tus huesos: polvo de farlopa para enganchar mariposas

No quiero enterarme que has vendido tu carne por sed.

Hoy por la tarde te escuché mentir.
Mitología fantástica de aventuras fatalistas.
Hoy por la tarde te escuché mentir.
La risa vino acompañando al martirio.

No quiero enterarme que la vendiste en el bidé.

Cien lustros de fé, a la basura.
Por fé a la basura.

jueves, 15 de octubre de 2009

El olvido


Hoy tu nombre no es mi preferido es tan sólo un extraño zumbido. Tus pies no son la tierra de mi cultivo son tan sólo huesos sin otro adjetivo.

Hay días que no deberían existir en el calendario. Aquellos en los que el filo y la sangre no son tan distantes y el dolor es el silencio constante dentro del grito del tiempo.

Los impulsos de ira despiertan hambrientos, rompen la cerradura del claustro y asesinan sentimientos.

Hay días en que podría matarte y aventarle a los perros la parte cuerda de tu anatomía mientras lo demás es la espina de mi rutina.

Tengo motivos para drenar esta sangre espesa que envenena más que el eco de mis preguntas buscando respuesta.

Me he acostumbrado tanto al timbre de la soledad que tu voz ya no mes familiar.

Tengo las botas rotas de tanto caminar buscando solución al hecho de no recordar tu nombre después de repetirlo en soledad muriendo de hambre.

El diablo se sienta en mi cama y me ofrece la copa de olvido.

No, no tiene sentido.

Habría de cortarme también la piel que usé como lienzo pensando en el suicidio.

Me acuesto en el suelo, no tardaré en conocer a quien tantas veces me ha visto herido,

Yo lo llamo: El Olvido.