viernes, 15 de agosto de 2014

Sangre tinta





Sangre, casa de mis sueños,
tintura de alma que canta,
cuenta y guarda la palabra
en los besos porteños.

La palabra,
ese mar profundo
como el alma,
lleno de vida,
lleno de llamas,
llena de espinas
y larga calma.

Llevo en la sangre
un chorro tinta,
un licor de venas,
mil poemas intrusos.

Soy lo que antecede al silencio,
una muralla de versos
derribada por el relámpago
del tiempo.

Sangre tinta
que moja el tintero
saca el ritmo
al verso moderno.

Soy el que escribe la palabra,
el viejo santo que rima el milagro
en la capilla de tu vientre.

Dame campo, dame casa,
dame un escapulario
con el hueso de tu raza.

Sangre tinta,
escurre tu lengua
en los huesos de papel.

Dale tiempo al tiempo
que esta soledad,
es un vaso de ajenjo

que se lame de tu piel.

jueves, 14 de agosto de 2014

Entre la nieve




Te conozco mejor en silencio
entre la nieve de tu lengua,
en el hielo de tus tintas,
en la escarcha de tus sueños.

Antes de tu corazón,
están tus tetas,
mil veces más bonitas
que ese músculo
minúsculo que tiene forma
de caparazón.

No nos confundamos…

queremos derretirnos
uno dentro del otro,
no invertirnos en un tiempo
más allá de ese momento.

Así te quiero, fría,
muda, muerta, rota,
húmeda, enjaulada
en tu cárcel de papel.

Eres tan solo la fotografía
de una desconocida
que habita en una revista

dentro de un anaquel.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Como paraguas en el corazón



Como paraguas en el corazón, que evita el monzón de lágrimas, tengo esta máscara de girasol para ver bajo tus piernas las mariposas que brotan cuando te sientes enferma.

Mis manos se derriten en hormigas y tus lenguas florecen cuando dices mi nombre, quiero ser el calambre que te drene la cintura, un cadáver exquisito donde la primer caricia se vuelve la primicia de un abucheo de besos.

Este clavel es para habitar el florero de tus ojos, aquellos manojos de sal que  derriten al otoño cuando las piedras se pintan en palacios y los espacios en calabozos.

Quiero darte mis labios para que los cuelgues en los relámpagos de tu soledad, donde el eco sabe tanto de ti, que tampoco recuerda tu nombre.

Cantemos con las manos, que los dedos sean cuerdas y las lenguas, un dulce envinado de palabras tan abstractas, que lleven al corazón una rima con traje de bombero.

¡Grita pájaros con tú nombre! que el cielo está huérfano de ti.
Como yo, solo, solo, solo en el rincón más horrible de tus manos.


Me siento así, como paraguas en el corazón que bebe la sangre del agua y escupe en la rambla de mi alma un costal de ripios con arroz.

martes, 12 de agosto de 2014

El aullido de Marte (Abducción)





Esta realidad no me gusta,
es como una risa estúpida
que me asusta y me arde.

Como un puñado de sol,
como un rugido de truenos
que me parten la cara.

Quiero gritar y no puedo,
soy huérfano del ruido
que esculpe mi garganta.

Mi  voz se quedó en casa,
colgada en la ventana,
debajo del fuego en el casco
de aquel astronauta.

Un zumbido lejano,
una rabia que parte,
un verso con furia,
es el aullido de Marte.

Estruendo castroso
de aquel tripulante,
triste careto espeluznante 
de un secuestro horroroso.

lunes, 11 de agosto de 2014

Los ojos de tus senos





Suave y fresca la tela
que cubre la lúdica
piel de tus tetas.

Como dos balazos,
los ojos de tus senos
gestionan un abrazo
en mis sueños.

El balcón de tu piel,
cagado por palomas
de moral patraña,
esta vacío.

Vacío como el aire
que abrazan mis manos.

Vacío como el vientre
que se derrite sin gente.

En los ojos de tus senos
me veo, me visto, me pinto,
me voy, me entierro.

Quiero que me veas hoy
aunque me quieras
pasado mañana.

Quiero que me veas hoy
y que tú escote, sea  tan solo,
una absurda lagaña.

domingo, 10 de agosto de 2014

El verano fue ayer





El verano fue ayer, en la oscuridad,
donde el brillo de tu escote iluminaba
mis ojos con sordina y estrambote.

Ayer, que aún eras mía,
presa de mis dedos untando deseo
en la blanca tela de tu piel.

Que dulces los aromas de tu cuello,
que amargo el aroma de tu sexo,
que fresco el mar que nace de tu cuerpo.

Maldito el mañana, maldito el hoy,
bendito el ayer que te tenía a mi lado
donde ahora, sólo queda una mancha
que huele a tu vientre excitado.

El verano eres tú,
el ayer eres tú,
el silencio de hoy,
también eres tú.

¿Qué hago ahora?

Si al menos supiera…
Si al menos…

…al menos devoré tu labios
y los vomité en un orgasmo
sobre tus senos.

Ayer, todo ayer,
cundo el verano
aún era el soberano
que dictaba poemas

en tus manos.

sábado, 9 de agosto de 2014

Anal del sexo oxidado





Ya no es de carne ese pendón entre sus piernas,
ya no lo levanta el aroma del agua,
que destila el vientre de dama,
cuando sus dedos, besan su piel.

Su cuerpo esta marchito,
su corazón aún es fuego,
arden sus huesos apolillados.

Solo, solo sin sombra,
sin fuerza en la mano,
sin mujer desnuda a su lado.

Viejo, viejo fulano
que pecaba de fauno
husmeando en las faldas
de las hijas del condado.

Anal del sexo,
sexo anal,
lujuria carnal,
atrapada en
calcio de 95 años.

Silencio en la madrugada,
silencio en las sábanas,
sólo un hay ruido en su cabeza,
el deseo que martilla
la frágil memoria
que a la voluntad astilla.