sábado, 30 de mayo de 2009

Labios de Sangre

Anteriormente en el Blog de Recapitulación de tiempos separados...






De una noche en los sueños

Milan me apretaba muy fuerte y sus uñas se enterraban en mis mejillas dejándome un surco de ardor muy incitante.

Me curaba las heridas con su lengua mientras emitía ligeros gruñidos lamía mis mentón con desesperación y yo sólo alcanzaba a mezclar mis dedos en sus cabellos cortos y sedosos.

El olor que emana de Milan cuando está excitada es peculiarmente dulzón. Sudor azucarado que emana de todas las partes de su cuerpo repleto de sangre.

Estábamos en esa vieja habitación a la que sólo vamos cuando caminamos en sueños.

Tenía la pequeña falda azul muy por arriba de sus piernas y me mordisqueaba los labios mientras me decía que me quitara la ropa.

-Quítamela tú…

Le dije con una voz aguardentosa.

Ella me tomó de los cabellos y me aventó hacia la cama. El dolor me había atravesado el cuerpo pero era una sensación completamente nueva y excitante.

Estaba tumbado sobre la cama y veía como comenzaba a tocarse la cintura y subía hasta sus pechos trazando un camino de deseo.

Me agarró la erección sobre los pantalones y me apretó los suficientemente fuerte para hacerme emitir un pequeño grito y luego metió sus dedos en mi boca.

Su rostro era intermitente, cambiaba de color y sudaba ligeramente.

Colocó sus manos sobre mi camisa y la arrancó sin ningún reparo reventándome al menos un par de botones.
Comenzó a rasguñarme el pecho y comenzó a ronronear como gatita mientras entrecerraba los ojos y se mordía los labios.

Yo me estremecía de dolor que producía excitación y sentía que el pene se me llenaba de sangre y trataba de reventar mi cremallera.

Se reclinó hacia mí y me comenzó a besar muy fuerte. Me jalaba los cabellos y seguía rasguñándome el pecho.

Su lengua se metía como serpiente dentro de mi boca.

Gruñía muy excitada y sus pezones se marcaban fuertemente sobre su blusa celeste.

Me bajó los pantalones y os interiores con un movimiento rápido y diestro. Dejó al descubierto esa encarnación rosada y palpitante que pedía a gritos escurrirse en el cuerpo de mi amada.

La tomó con sus pequeñas manos y lo jaló violentamente para colocarlo en su boca, comenzó a succionar vorazmente tratando de arrancarlo mientras sus manos recorrían gran parte de mis muslos escribiendo palabras de deseo con sus uñas sobre mi piel pálida.

Sacaba la lengua y lo paladeaba de principio a fin y de cuando en cuando me regalaba unas miradillas
excitadas que hacían que se me enchinara la piel.

Me mordió fuertemente y me hizo saltar sobre la cama. Estaba sentado frente a ella con todo el cuerpo electrizado y me di cuenta que ella aún tenía la ropa.

¡Eso no era posible!

Me abalancé sobre ella chocando fuertemente nuestros labios y le apreté fuertemente las caderas hermosas.

Acariciaba sus piernas debajo de su pequeña falda.

-¡Más!

Me pedía más con una voz perdida por el deseo, con los ojos entrecerrados.

Le quité la blusa, no llevaba sostén.

Esos hermosos senos pálidos e hinchados florecían invitándome a llevármelos a la boca. Probé el sabor de su
piel con peculiar ansiedad y ella seguía ronroneando como gatita

Mientras se apretaba a mi cuerpo desnudo y se frotaba sobre mi miembro erguido que se friccionaba sobre su vientre.

Me mordió fuertemente los labios y de ellos manó abundante sangre que comenzó a beber con lascivia.

La sangre había brincado sobre mi pecho y se escurría lentamente.

Ella se encargó de limpiarla con la lengua mientras gemía inconsolable.

Me excitaba ver mi sangre escurriendo sobre sus labios rosa, aquellos que apenas un par de horas me decían cosas lindas de niñas hermosas.

Me aventé sobre ella y cariñosamente le jalé de los cabellos para poder besarle el cuello y dejarle unos contundentes moretones.

¡Firmas de besos bien dados!

Comenzó a emitir gritillos y a apretar las mandíbulas.

La cogí de los cabellos y la coloqué boca abajo y levanté su falda.

Tenía unas pequeñas pantaletas coloridas, pantaletas de niña que apenas cubrían sus glúteos rojizos florecientes y excitados.

Comencé a darle unas pequeñas palmaditas y veía como temblaban y se tornaban colorados y ella ahogaba sus gritos con su cabeza atrapada sobre la almohada.

Comencé a darle golpecitos con mi pene que estaba reventando.

Tomé sus pequeños interiores de niña y con un movimiento rápido los reventé y froté los girones sobre mis labios ensangrentados e hinchados.

Levanté sus caderas y entre en esa cueva completamente húmeda sintiendo un calorcillo extravagante. Me dolió mucho entrar y le dolió más a ella que gritó fuertemente sobre la almohada.

A pesar de estar empapada su vagina era muy pequeña y se vencía con la fricción de mi miembro desesperado.

Me recliné sobre ella para mordisqueare los hombros y apretar ese par de senos que colgaban sobre su pecho latigueando de un lado a otro por las contundentes embestidas sobre su cuerpo.

El sudor hacía que los labios lacerados me ardieran y eso me ponía en un constante estado de éxtasis.

De su vagina emanaba copiosamente un licor perfumado a sexo.

Con el miembro completamente empapado abría sus glúteos con las manos y me deslicé sin escalas entrando a su ano.

Me sentía completamente apretado y palpitante, a pesar del lubricante era doloroso y la fricción me lastimó el pene y comenzó a sangrar.

Ambos gritábamos de dolor y de placer.

La sangre ayudó a la lubricación.

Estaba explorando sus intestinos y ella empuñaba con furia las sábanas y ahogaba los gritos estruendosos sobre el colchón y se exprimía los senos lastimándolos tiernamente.

De pronto y de improviso se salió de mí y se retorció en la cama.

Había tenido un orgasmo.

Yo no tardaba y la levanté del cuello y comencé a estimularme sobre su boca. Ella comenzó a lamerme el pene hasta que estalló sobre su rostro y su lengua escurriendo sobre sus pechos.

Fue una cantidad considerable y se quedó empapada de ese licor blanquecino.

El cual comenzó a lamer desesperadamente.

Los dos jadeábamos acostados uno a lado del otro.

Las miradas se encontraron y sellaron esa noche con un cálido beso tierno que aún sabía a sangre.

5 comentarios:

Miss MaLeriGe...La CociÑera MaLvaDa dijo...

Daniel! Ese escrito estuvo "Wow" jajajajaja...

solo leer eso provoca que mi espiritu se derrita y se salga por entre mis piernas...

mis mas sinceros respetos para la verdadera dueña de esa fantasía...que envidia por cierto...

besos y abrazos desde esta habitacion que se niega a ser arreglada...pero Johnsey no ayuda, siempre termino pegada a su miembro jajajaja

Miss Malerige Rupestrinski
[En eterna lascivia]

Anónimo dijo...

¿Qué queeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee?

¡A mi si me encantó!


Yeeeeeeiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii



A.K.

Anónimo dijo...

Yoooooo quieroooo escribir una asiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii

Anónimo dijo...

Que enojo, que envidia leer como escribes...y para quien escribes

Apesar de amarte tanto, me gusta verte feliz, aun cuando no sea junto a mi

Eternamente tuya...

M.Carreón dijo...

Exquisito, delicioso, grotesco..

Wowwwwwwww !! Saludos :)