jueves, 14 de mayo de 2009

Las piernas más blancas que jamás vi sobre mis sábanas

Y yo que me pasaba hasta las tantas de la noche pensando en lo que se escondía debajo de su falda. Me quedé anonadado y simplón al ver las piernas más blancas que jamás vi sobre mis sábanas.

El resto del cuerpo tenía un colorcillo pálido con un ligero brillo magenta que difuminaba las formas esbeltas de mujer desenvuelta.

Pero las piernas…

¡Hablemos de las piernas!

Fanáticamente suaves, dedos sonrosados, uñas perfectas y cristalinas. Se movían sobre la cama haciendo piruetas muy parecidas al movimiento de las sirenas cuando hacen el amor con las ballenas.

Se perdían en la blancura de mis sábanas y se escurrían entre mis dedos mientras su boca entonaba alguna melodía intoxicada.

La dama humedecía mi cuerpo con el suyo que era tan puro como el aire que lamía nuestros murmullos.

Por la mañana, la pequeña dama se fundió con un rayo de sol y desapareció dejándome desnudo sobre la cama.

3 comentarios:

Vale dijo...

ya que más que la acostumbrada sonrisa que sucede siempre ke leo algo de esto ke es bueno.....

Anónimo dijo...

Piernas blancas!
ridiculamente me causan miedo,
quizas por eso trato de no ver las mias.

un beso de Ula y limon.

Daniel Saborío dijo...

Doña Vale:

Un acuse de recibo con una sonrisa más grande.

Anónima:

A mi me causan pasión, será una extrema fijación.

Ula siempre tan colorido y limón tan amargoso.