lunes, 23 de noviembre de 2009

El fantasma de la madrugada

Diario de navegación del capitán Espada Oxidada


Una noche sin estrellas jugaba a contarme las canas, las penas por amor perdidas y en todas las veces que pensé en limarme las venas. Entre la pereza y el hastío decidí dormirme deseando despertar un poco menos vivo. En ese momento se apareció el fantasma de la madrugada que llevaba por nombre: Camareta, antiguo tripulante de esta embarcación ambulante.

El espectro tenía la mirada triste y bebía arena en una botella de ron.

-¿Qué pasa Camareta? Te ves como me siento.

-El cielo no es lo que esperaba -respondió-. Al principio te lo pintan tan barroco y romántico pero en realidad es burocrático y rompe con la semántica poética que enseñan los abuelos.

Waildes!* Yo que esperaba morir para dejar de sufrir en esta vida y resulta que la otra es igual de aburrida.

Camareta bebió un largo trago de arena.

-No, capitán Espada. No todo es tan horrible en el otro horizonte de la vida, el Infierno es todo lo contrario a lo que acabo de referirle. Hay ciencia, arte y poesía.

-¿Y qué diablos esperas, cabezota?

-No es tan fácil capitán, el diablo se ha vuelto resabiado y ya no deja entrar a los piratas porque dice que somos los más humanos del planeta.

-No todos tenemos la suerte de nacer poetas. Camareta, puedes seguir en este barco que antes fue tu hogar y tu lugar de trabajo.

Anécdota
Camareta -en vida- era tan guapo que ninguna dama digna de la santidad podía resistirse a su encanto. Una noche cualquiera, un grupo de sirenas llegó a enamorarlo con una extraña canción. Lejos, muy lejos de todo, las ondinas devoraron su cuerpo y con sus huesos construyeron joyas para verse mucho más hermosas.



Noche
Camareta seguía bebiendo arena.

El fantasma conservaba la imagen de un chico de 20 años, esa edad tenía cuando pasó a supuesta mejor vida. Pero su apariencia estaba por completo sumida en una depresión aún más aguda que la mía.

-Pero capitán, este barco ya no tiene dirección.

Cuando dijo eso, me levanté y me sacudí el jubón.

-¡Camareta! Dime donde están tus sueños y tendremos rumbo de nuevo.

El fantasma de la madrugada sonrió y me dio una botella de ron marca ‘Paraíso’

-Bebamos hasta encontrar el destino.









*Waildes es una palabra piratesca que se usa para designar algo que es muy salvaje.

6 comentarios:

Yuhimino Hanamichi Tomoe. dijo...

Es un placer comentar en su blog y más aún si usted lo pide; déjeme decirle que está entrando a un rumbo muy bueno pues creo que ya se nota que tiene experiencia en escribir que es capaz de hacerlo brindando una enseñanza , le haré caso y seguiré mis sueños hasta verlos cumplidos.
NOTA:
En la parte final escribió encntrar en vez de encontrar.
Me gustaría ser como las sirenas aquellas que mencionó y que usted fuera Camareta. :P

anahiris dijo...

mi hermano es una
muy buena historia

hasta pude imaginarme
el barco a camareta
y a los demas personajes
es una de las tantas y
mejores lecturas que he
visto y he podido leer
de ti mi querido hermano...

Miss Malerige dijo...

en particular este relato me ha parecido excelso...

a veces se nos pinta tan perfecto el cielo que eso mismo produce asco...

permanecer feliz pero aburrido?

que tan bueno es el ron Paraíso?

preguntas que rondan mi cabeza mientras voy cayendo en el sueño...

gracias por hacer tus maravillosas letras tan variables

M.M

Daniel Saborío dijo...

Laura:
¡Muchas gracias!
En especial por la observación de la palabra olvidada. Eso lo agradezco indinitamente.

Ana:
Muchas graciaaaaaas. Camareta es un tipo simpático.

Malerige:
El ron paraiso es tan rico como se escucha.

-Guarrita- dijo...

Una adiccion son tus escritos...y con patente de corso lo confirmo

Me encanto el fantasma, espero tambien beber para encontrar dicho destino.

besos

Daniel Saborío dijo...

A mi también me encantó el fantasma