miércoles, 15 de julio de 2009

Esto no es un melodrama

Teniendo solamente un libro con las solapas desgastadas y un título añejo el emisario de la nada se embarcó hacia su próximo reto. Enfundado en un par de botas de serpiente y un chaleco negro con la imagen de una calavera en la espalda se sentía el sicario que los malditos estaban buscando.

Émulo de cincuenta y muchos con los bigotes cubiertos de vino reseco y la piel maltratada por las arrugas de una vida compartida con Miseria. Tenía toda una muerte por delante y una vida que dejaba olvidada en las cantinas del viejo pueblo.

Caminaba sin mirar por dónde ponía los pies y repetía las viejas canciones mexicanas que escuchaba en los bares de Tijuana.

-Camino y camino y nada…

El sol le acariciaba la cabeza maltratada y la arena le escurría tiempo entre sus botas gastadas.

-Camino y camino y veo a las hadas disecadas.

Tenía por destino el camino a la nada.

Cuando llegó allí colgó una soga del árbol más hermoso y se colgó temeroso.

Los cuervos devoraron ese cuerpo viejo que no sabía a nada.

1 comentario:

Miss Malerige dijo...

"Camino y camino y nada"

belleza de letras...pude verlo deambulando cerca de mi, antes de dirigirse hacia su destino...

gracias por escribir Daniel

Miss Malerige Rupestrinski