miércoles, 18 de agosto de 2010

El último baile

Esta noche te serviré una copa de vino revuelta con veneno. Te diré que es un brindis por todos esos besos que aprendí a tu lado. Pondré una música adecuada y te pediré me concedas un último baile mientras el licor va haciendo lo adecuado.

Mientras la muerte se viste con tus huesos te recitaré un poema. Como aquella vez que te vi, vendiendo tu cuerpo por una miserable propina en aquel delicioso agujero.

Esta noche bailaremos como dos amantes mientras tu belleza se va perdiendo en el fiambre que usan los muertos para maquillar su tristeza.

Recuerdo a esa niña moribunda con los cabellos llenos de piojos que me imploraba la eternidad de mi sangre. Esa puta mulata, musa de piratas que me juró amor eterno sin saber el infierno que añoraba.

Ahora eres una mujer que no conozco y antes de odiarte con decoro prefiero matarte y perpetuar el recuerdo amoroso que tenía cuando no conocíamos la monotonía.

Esta noche te regalaré la muerte en mis brazos porque es lo único que puedo hacer para no dejar de amarte.

Cuando caigas sin vida te haré por última vez el amor y me iré a enterrarme en mi baúl antes que el sol me haga cenizas.

2 comentarios:

Venus Jimeno dijo...

Waaaaaaaaaa,,
Me encanto!
Siempre tu me sorprendes!!
:)

Daniel Saborío dijo...

¡Muchíimas gracias!