martes, 17 de agosto de 2010

Lo que habíamos pactado


Si tú pones el vino yo te lleno el pergamino de cuentos sin puntos ni comas. Una marea de prosapia literaria con acento en las sílabas pornográficas que aglutinan el carmín escarlata en tus mejillas.


Con música suave dejaremos que el alcohol incendie nuestra sangre y haga que la certeza se vaya lejos. Que el pudor sea visto con los catalejos de la picardía y la lengua desvista al deseo natural que anida entre dos seres del sexo opuesto.


Me verás perder la compostura y mejorar mis buenos modales mientras los voy perdiendo en los arrabales de una locura sin mesura.


Las horas irán vaciando vasos y llenando ceniceros. Quitarán el velo del miedo y pulirán ese coqueteo que guardas para los faunos que te roban los sueños y mojan tus dedos mientras te tocas frente a tus ángeles ciegos.


Beberemos el agua de fuego que reducirá a cenizas los complejos y seré tan bello como el lucero de la mañana y tú serás la princesa pagana que he besado en sueños.


Si apagas la luz nos iluminaremos con las estrellas. Brindaremos cada vez más cerca y nuestras manos rozarán con sutileza aquellas partes bellas que nuestros ojos lamen con respeto.


Los labios se aproximan queriendo perderse en un beso pero se detienen en el momento exacto para hacer de ese momento: algo perfecto.


Si cruzas las piernas yo prometo tocarlas de una forma tan sutil que me pedirás con los dientes que llegue más allá de los límites de tu falda.


Si me dices que tienes un sol derritiéndose entre tus piernas yo usaré mi lengua para limpiar esa lava ardiente.


Al final seremos dos extraños que rugen y rasguñan en una guerra clandestina donde el amor se lapida entre orgasmos elocuentes en cuerpos diferentes.


Cuando salga el sol te veré partir a los brazos de tu amado mientras yo comenzaré a escribir lo que habíamos pactado.

2 comentarios:

Vale dijo...

Cabello suelto, revestimiento de luna, lluvia salvaje, calor húmedo y sofocante, ¿donde estoy? Una más: ríos instantáneos!
Lo que habíamos pactado suena a la promesa de consumar la venta...

Daniel Saborío dijo...

No entendí mucho...

Pero ¡Gracias!